Redacción TVOAI News |

La Habana colapsa entre basura: la falta de combustible agrava crisis urbana y sanitaria en Cuba

La escasez de combustible ha paralizado la recolección de basura en La Habana, dejando montañas de residuos en calles y avenidas. La crisis afecta la movilidad, la salud pública y refleja el profundo deterioro de los servicios básicos en Cuba.

La capital cubana, La Habana, enfrenta una crisis sin precedentes en servicios públicos que ha convertido sus calles en un mosaico de basura acumulada, y ha alarmado a vecinos y expertos en salud pública. La escasez crítica de combustible, que afecta el funcionamiento de los camiones recolectores, ha dejado residuos sólidos amontonados en cada esquina de la ciudad, generando un problema sanitario y social de gran magnitud.

La situación refleja un colapso en el sistema de servicios municipales en el contexto de un deterioro económico profundo que, según especialistas, es uno de los más graves registrados en décadas en la isla.

La falta de gasolina paraliza la recolección de residuos

En distintos barrios de La Habana, contenedores rebosantes y bolsas de basura desbordadas se han convertido en algo cotidiano. Testimonios recopilados por agencias internacionales describen montañas de desechos no solo en aceras, sino ocupando buena parte de las vías públicas, obligando a peatones y automovilistas a esquivarlas en medio de un fuerte olor y presencia de insectos.

Los camiones recolectores de basura, pieza clave para mantener la higiene urbana, no han podido operar de forma regular debido a la escasez de combustible y de repuestos para el parque vehicular, que arrastra años de deterioro. Esta falta de recursos logísticos ha sido reconocida por autoridades municipales, aunque sin una solución concreta a corto plazo.

En algunas zonas, el Gobierno ha recurrido a cuadrillas improvisadas, entre ellas personas con condenas leves, para recolectar residuos a mano. Sin embargo, la falta de herramientas, protección y organización limita gravemente la efectividad de estas acciones.

Un problema urbano que se extiende a la salud pública

Más allá de ser un problema estético o de incomodidad vecinal, la acumulación de basura entraña riesgos sanitarios significativos. Los residuos expuestos se convierten en focos de proliferación de mosquitos y otros vectores de enfermedades, como el dengue y el chikungunya, cuya presencia ya ha sido confirmada en años recientes por autoridades de salud.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó decenas de miles de casos de enfermedades transmitidas por mosquitos en períodos recientes, con varios fallecidos, incluido un alto porcentaje de menores de edad. Aunque las cifras oficiales han dejado de divulgarse con regularidad, expertos señalan que la insalubridad contribuye a la intensificación de estos brotes.

Causas de una crisis multidimensional

Los factores que explican esta situación son complejos y se entrelazan:

  • Escasez de combustible: El principal motor del transporte y de los servicios públicos—incluyendo la recolección de basura—depende del combustible que hoy escasea debido a la falta de importaciones y a la reducción de suministros desde aliados clave.
  • Crisis económica general: El país ha perdido un porcentaje significativo de su Producto Interno Bruto en los últimos años, y la inflación, la escasez de productos básicos y los apagones frecuentes se han tornado habituales.
  • Infraestructura deteriorada: La falta de mantenimiento y renovación del parque de camiones recolectores y de otros equipos deja a los servicios municipales en una situación precaria incluso cuando hay combustible disponible.

La falta de combustible no solo impide la recolección de residuos, sino que también impacta la movilidad, el transporte de alimentos y el funcionamiento de la red eléctrica, cuyos cortes diarios se han vuelto parte de la rutina en numerosas zonas urbanas.

Testimonios y percepciones ciudadanas

Los propios residentes de La Habana describen un panorama cada vez más preocupante. “Nadie se ocupa de esto, todos los días está peor, dicen que no hay gasolina, pero la basura se mete hasta dentro de las casas”, relató un vecino afectado por la acumulación de desechos. Otros expresan que denunciar públicamente esta situación puede acarrear consecuencias represivas, lo que limita aún más la visibilidad y discusión abierta sobre el problema.

Impacto social y perspectivas futuras

La crisis de la basura en las calles de Cuba no ocurre aisladamente. Es parte de un deterioro amplio de los servicios públicos y de la gestión de recursos en un contexto de tensiones económicas profundas y sanciones internacionales que han presionado la balanza fiscal y logística del país.

Especialistas latinoamericanos y observadores internacionales consideran que, de no implementarse cambios estructurales significativos en la importación y distribución de combustibles, así como en la gestión municipal, los problemas sanitarios y de calidad de vida seguirán agravándose. Las implicaciones para la salud pública, la percepción internacional de la isla y la vida cotidiana de millones de cubanos son profundas y podrían determinar el rumbo socioeconómico del país en los próximos años.

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