¿Pueden hablar los chimpancés? Debate científico reavivado por primates comunicativos
Investigaciones sobre lenguaje de señas en chimpancés reavivan el debate sobre su capacidad de comunicación y sus derechos éticos.
El fascinante mundo de la comunicación primate ha sido objeto de intensa investigación científica, particularmente en relación con los chimpancés. Experimentos pioneros del siglo XX desafiaron las ideas preconcebidas sobre el lenguaje, demostrando que estos primates poseen una capacidad sorprendente para aprender y enseñar.
La revista científica National Geographic reavivó recientemente este debate al explorar casos e investigaciones académicas influyentes sobre la comunicación en primates. En el centro de este reportaje se encuentran Tatu y Loulis, dos chimpancés que representan un capítulo fascinante en la historia de la investigación lingüística.
Tatu y Loulis: Los Embajadores del lenguaje Primitivo
Estos dos individuos son los últimos sobrevivientes de una generación de antropoides criados en experimentos iniciados en la década de 1960 para cuestionar la idea de que el lenguaje es exclusivo de los humanos. Actualmente viven en la Fundación Fauna, en Canadá, donde continúan utilizando el lenguaje de señas americano (ASL). Tatu domina 215 señas; Loulis, 78. Sus conversaciones cotidianas giran en torno a temas como comida, juegos y rutinas.
Cuando Tatu hace la seña de “negro”, su color favorito, o dibuja en el aire el gesto de un helado, no solo expresa un deseo, sino que revive una de las apuestas científicas más audaces del siglo XX. Sus acciones representan un testimonio tangible de la capacidad de los chimpancés para comprender y utilizar símbolos complejos.
Del Debate Científico a la Moralidad en la Investigación
Durante siglos, lingüistas y científicos defendieron que solo los humanos poseían una gramática natural. En los años sesenta, el matrimonio de psicólogos Allen y Beatrix “Trixie” Gardner, de la Universidad de California, decidió desafiar esta noción. Sus investigaciones se centraron en comprender si los chimpancés podían aprender lenguaje humano a través del ASL.
A lo largo de estos experimentos, se observó que los chimpancés eran capaces de aprender y utilizar símbolos para comunicarse con los humanos. Sin embargo, este avance científico también planteó dilemas éticos sobre el bienestar de los animales utilizados en la investigación.
Los Experimentos Pioneros: Un hito en la investigación primate
Los experimentos pioneros realizados por los Gardners y sus sucesores dieron lugar a descubrimientos revolucionarios. Uno de los hallazgos más impactantes fue que los chimpancés no solo podían aprender lenguaje de señas, sino también enseñarles a otros miembros de su especie. Esta capacidad de transmisión intergeneracional subrayó la complejidad del sistema comunicativo de los primates.
Roger Fouts y su esposa Deborah continuaron el legado de investigación de los Gardners, estudiando en profundidad la comunicación en chimpancés. Fue bajo su dirección que Loulis llegó al grupo y se convirtió en el primer chimpancé en aprender lenguaje de señas de otro chimpancé, sin intervención directa de humanos.
Este descubrimiento marcó un punto de inflexión en la comprensión de la capacidad cognitiva de los primates. Los hallazgos sugerían que los chimpancés no solo podían imitar el lenguaje humano, sino también desarrollar sus propios sistemas de comunicación complejos.
El Legado de Tatu y Loulis: hacia una nueva visión del bienestar animal
Aunque la investigación con chimpancés ha evolucionado hacia enfoques más éticos y menos invasivos, el legado de Tatu y Loulis continúa resonando en la comunidad científica. Su historia nos recuerda la importancia de comprender la complejidad cognitiva de los animales y de reconocer sus derechos a un trato digno.
Hoy en día, se reconoce que los chimpancés poseen capacidades cognitivas avanzadas, incluyendo la capacidad para experimentar emociones complejas y desarrollar relaciones sociales sofisticadas. Este conocimiento ha impulsado cambios en las políticas de bienestar animal y ha generado un mayor respeto por la vida de estos seres sensibles.
Compartir noticia