Crisis en Suez: Un impacto más amplio que Ormuz en la economía global
El conflicto con Irán afecta más allá del petróleo, ya que la clausura del Canal de Suez y el Mar Rojo encarecen y retrasan el transporte marítimo global, impactando a economías como la mexicana.
Más allá del impacto directo en el flujo de hidrocarburos, la alteración del tráfico marítimo del Mar Rojo y del Canal de Suez representa una amenaza potencialmente más amplia para la economía global. Si bien el estrecho de Ormuz ha sido el foco principal del análisis económico debido a su papel crucial en el comercio mundial de petróleo y gas, comprender el alcance real de esta crisis requiere mirar más allá.
El impacto extendido del conflicto
El corredor marítimo que conecta el Mar Rojo con el Canal de Suez es esencial para el comercio global. A través de él circulan no solo hidrocarburos, sino también una gran variedad de bienes manufacturados, autopartes, maquinaria, químicos, textiles y alimentos, componentes esenciales para las cadenas de suministro globales. Cualquier interrupción en esta ruta afecta no solo la producción industrial, sino también la disponibilidad de productos en los mercados y el ritmo de la actividad económica mundial.
Desde finales de 2023, numerosos navíos han evitado el Mar Rojo debido a los ataques de los hutíes, desviando sus rutas por el Cabo de Buena Esperanza. Esta desviación añade entre 10 y 14 días a los viajes entre Asia y Europa, aumentando hasta un 40% el consumo de combustible por viaje. El costo adicional para las navieras se traduce en entre 500 y 1500 dólares por contenedor de veinte pies, solo por el efecto del desvío, sin contar las primas de seguro de guerra que pueden duplicar su nivel habitual, volviendo la ruta económicamente inviable para gran parte de la flota.
La escalada del conflicto y el cierre de Suez
El conflicto con Irán ha agravado esta situación al cerrar una ruta crucial. Aunque algunas navieras habían comenzado a reintroducir servicios por el Canal de Suez en los últimos meses, el estallido del conflicto les obligó a revertir su decisión y reencaminar sus servicios por el Cabo. Lars Jensen, CEO de Vespucci Maritime, consultora especializada en transporte marítimo, advierte que no es realista esperar el retorno de las navieras a Suez antes de un tiempo considerable.
El costo del caos logístico
El impacto del cierre de Suez se extiende más allá del aumento de los fletes. Los retrasos en la entrega de mercancías, la necesidad de mayores inventarios y la ruptura de calendarios de producción generan presión sobre los costos logísticos que se trasladan a toda la cadena de suministro. Los analistas estiman que las disrupciones actuales han inmovilizado hasta el 10% de la flota global de contenedores, manteniendo la presión al alza en tarifas.
En términos simples, no solo el precio del petróleo aumenta, sino también el costo de transportar casi cualquier cosa. Las mercancías se vuelven más caras, tardan más en llegar y su disponibilidad se vuelve más incierta. Este es el efecto menos visible, pero quizá más profundo, de esta guerra, que ocurre en un contexto económico ya delicado, marcado por el proteccionismo creciente, la fragmentación geopolítica y la debilidad de algunas economías avanzadas.
El impacto en México
México no queda al margen de esta crisis. A pesar de su cercanía con Estados Unidos y la integración de América del Norte, nuestra economía sigue dependiendo de cadenas globales en numerosos sectores. Muchos insumos industriales provienen de Asia, y diversos bienes de capital y componentes atraviesan redes logísticas que se encarecen cuando Suez deja de ser una opción segura.
Para una economía manufacturera como la mexicana, esto significa costos más altos, posibles retrasos y mayor incertidumbre. Si el conflicto se prolonga, podría también traducirse en una desaceleración más notoria de la actividad económica.
Más allá del estrecho de Ormuz
Es importante no quedarse atrapados en la narrativa del estrecho de Ormuz, aunque su papel en el riesgo energético es indiscutible. El daño más extendido para la economía mundial puede provenir del otro cuello de botella: el corredor marítimo que une al Mar Rojo con Suez y sostiene buena parte del comercio planetario. Mientras que Ormuz puede mover los precios del petróleo, Suez puede alterar los costos, los tiempos y la viabilidad de la circulación global de mercancías.
La crisis en Suez puede pegar a la economía entera. Es crucial entender que este conflicto no solo afecta al transporte de hidrocarburos, sino también al movimiento de mercancías esenciales para el funcionamiento de la economía mundial. La complejidad del comercio global exige una visión más amplia que se centre no solo en los riesgos energéticos, sino también en las interrupciones a las cadenas de suministro y su impacto en la actividad económica mundial.
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