Ilustrador de Narnia revela su proceso creativo para nuevas portadas en FILBo 2026
Owen Richardson, ilustrador de la nueva edición de "Las Crónicas de Narnia", dedicó un año a crear las portadas, buscando un equilibrio entre respeto al clásico y una interpretación moderna.
La reciente edición renovada de Las crónicas de Narnia ha cautivado la atención del público literario, especialmente por las impactantes nuevas portadas diseñadas por el ilustrador Owen Richardson. Su participación en la Feria Internacional del Libro 2026 (FILBo 2026) fue un evento destacado, ya que marcó el 75 aniversario de la saga y su influencia perdurable en la literatura fantástica contemporánea.
Un proceso creativo inmersivo
Durante su intervención en la FILBo, Richardson ofreció una fascinante mirada a su proceso creativo para la reinterpretación visual de este clásico de la literatura. El ilustrador norteamericano, reconocido por su trabajo en las nuevas portadas de Las crónicas de Narnia, dedicó un año entero a la creación de las siete portadas, un proyecto que implicó cientos de bocetos, múltiples relecturas de cada libro y una pregunta constante que guió cada decisión: ¿qué le gustaría al autor? Owen Richardson se enfrentó a esta tarea con una perspectiva equilibrada entre el respeto por la obra original, la interpretación personal y una convicción en el poder del arte.
El proceso de inmersión fue fundamental para Richardson. Recurrió a las fuentes primarias, apoyado en su experiencia previa en teatro y una mirada crítica sobre las influencias históricas y visuales que definen el universo de Narnia. A lo largo de este año, exploró una tensión constante: cómo honrar la tradición gráfica establecida por Pauline Baynes y, al mismo tiempo, responder a los desafíos de una audiencia moderna.
El desafío de sintetizar un mundo
La selección de las escenas fue la etapa más exigente del proceso. Richardson leyó cada libro al menos dos veces, acompañado de un equipo de directores de arte que tuvo la decisión final sobre las imágenes. “Tuve que limitarme a unas cuantas escenas y ahí conté con directores de arte que me ayudaron a elegir. Ellos tuvieron la decisión final de estas imágenes”, precisó.
La presión de sintetizar la vastedad de Narnia en una sola imagen fue palpable. Richardson destacó que "cualquier portada de cualquier libro, en esencia, es una invitación para el lector". Su objetivo principal fue abrir las puertas de Narnia a todas las edades, depositando en cada imagen la posibilidad de que “si uno puede llegar a Narnia cuando tiene nueve años, también puede hacerlo cuando tenga noventa años”. Esta invitación universal sintetiza su mirada sobre el papel de la ilustración en la literatura: "Lo que quiero es que estas portadas realmente sean una invitación para que los lectores entren en el mundo de Narnia, que puedan descubrir ese mundo”, declaró.
El valor del proceso manual
En medio del auge de la inteligencia artificial en el campo de la ilustración, Owen Richardson dejó clara su postura. Rechazó rotundamente cualquier intervención de IA en su método de trabajo, atribuyendo el valor del arte a una dimensión humana y creativa que las máquinas no pueden replicar. “Yo no lo toco, no quiero tener nada que ver con la IA. ¿Por qué le quiero dar a un computador, por qué le quiero dar a un robot la mejor parte del trabajo, lo que es más divertido?”, afirmó.
Para el ilustrador, la IA solo combina datos y reorganiza información existente; crear, en cambio, es tocar lo divino y solo corresponde al ser humano: “Solo un ser humano puede crear arte, porque el arte es creación, es el trabajo del corazón, el trabajo de la voluntad”.
Richardson admitió que su proceso es híbrido. “Hago el boceto en papel, tomo una foto y luego lo pongo en un programa de pintura”. El uso de herramientas digitales responde a demandas prácticas de la industria editorial, como la facilidad para modificar imágenes, pero no implica un abandono de su identidad creativa. Esta dualidad entre lo tradicional y lo digital marca la especificidad de su método.
Su contacto con las películas de Narnia fue indirecto y evitó utilizar elementos visuales de las adaptaciones como referencia directa. Prefirió mantener autonomía creadora y no apropiarse de imágenes que “no me pertenecen”, aunque reconoció que, en una era saturada de cine y audiovisuales, la acción cinematográfica permea de alguna forma su visión de la portada ideal.
El trabajo de Owen Richardson sobre Las crónicas de Narnia es el resultado de un proceso deliberado y artesanal, fundamentado en la tradición, la exploración visual y el rechazo consciente de la inteligencia artificial como sustituto del gesto humano: "No le demos nuestras almas a los robots", concluyó.
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