Sergio Mayer deja la Cámara de Diputados y entra a La Casa de los Famosos México 6: ¿es legal?
El diputado solicitó licencia indefinida y horas después apareció como habitante sorpresa del reality; el caso desata debate político.
El diputado federal Sergio Mayer Bretón solicitó licencia por tiempo indefinido a su cargo en la Cámara de Diputados y, horas después de que el pleno aprobara su separación temporal, fue presentado como nuevo participante del programa televisivo La Casa de los Famosos México temporada 6 de Telemundo. La decisión provocó una inmediata discusión pública sobre los límites entre la actividad política y el entretenimiento.
La solicitud fue aprobada conforme al reglamento parlamentario, lo que permitió que su suplente asumiera la curul mientras el legislador participa en el programa de telerrealidad, cuya dinámica consiste en mantener a celebridades aisladas y bajo transmisión continua las 24 horas.
La licencia legislativa: legal, pero polémica
La legislación mexicana permite a diputados federales pedir licencia temporal o indefinida sin perder el cargo. El procedimiento es habitual: el legislador presenta su solicitud ante la Mesa Directiva, el pleno la vota y el suplente toma posesión durante el periodo de ausencia.
Desde el punto de vista jurídico, la decisión de Mayer es válida.
Sin embargo, el momento en que ocurrió —en pleno periodo legislativo— generó cuestionamientos.
El propio Mayer defendió su decisión:
“La ley lo permite. No estoy renunciando, estoy solicitando licencia conforme al reglamento. Mi suplente seguirá cumpliendo con las responsabilidades legislativas”.
Del Congreso al reality
La sorpresa llegó cuando, horas después de aprobada la licencia, la producción del programa confirmó su ingreso como “habitante sorpresa”. El exintegrante del grupo musical Garibaldi, actor y productor televisivo, regresó así al mundo del espectáculo que marcó su carrera antes de dedicarse a la política.
Dentro del programa, los participantes conviven sin contacto exterior y son observados permanentemente por cámaras. Las estrategias, alianzas y votaciones internas determinan quién permanece y quién es eliminado.
Mayer, quien ya había participado en realities años atrás, ahora enfrenta un escenario diferente: entra siendo un funcionario público con licencia.
Reacciones encontradas
La noticia generó un intenso debate en redes sociales y entre analistas políticos. Algunos argumentan que la ley contempla este tipo de permisos y que la representación legislativa queda garantizada con el suplente.
Otros cuestionan la imagen institucional del Congreso.
Un especialista en derecho parlamentario consultado explicó:
“Desde el punto de vista legal no existe impedimento. La Constitución permite licencias y el suplente asume todas las funciones. El problema es de percepción pública y ética política”.
Política y entretenimiento: un fenómeno creciente
El caso refleja una tendencia global: figuras públicas que alternan entre la política y el espectáculo. Mayer ha mantenido una trayectoria dual durante años: primero como actor y empresario, luego como legislador federal y presidente de la Comisión de Cultura en periodos anteriores.
Su llegada al reality reabre la discusión sobre la profesionalización de la política y el uso mediático de la figura pública.
Mientras algunos ciudadanos consideran que es una decisión personal:
“Cada quien decide cómo usar su licencia”, opinan usuarios en redes.
Otros cuestionan el momento:
“No es ilegal, pero sí cuestionable cuando se trata de representación popular”, señalan analistas.
Qué pasará en el Congreso
Durante la ausencia del legislador, su suplente ejercerá plenamente la función parlamentaria: votaciones, iniciativas y comisiones. Legalmente, la representación del distrito no queda vacante.
El diputado podrá regresar a su cargo en cualquier momento notificando a la Cámara de Diputados el fin de su licencia.
Más allá de la polémica
El episodio muestra cómo la política contemporánea convive cada vez más con la cultura mediática. Para algunos, la decisión humaniza a los políticos; para otros, debilita la seriedad institucional.
Mientras tanto, Mayer ya compite dentro del programa, pero ahora bajo un escrutinio diferente: además de los televidentes, su participación es observada por la opinión pública como un caso que pone a prueba la relación entre representación política, legalidad y responsabilidad social.
El debate continúa abierto: la ley lo permite, pero la discusión gira en torno a si también era oportuno.
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