Amnistía Internacional denuncia masacre de manifestantes en Irán sin precedentes.
Amnistía Internacional denuncia una "masacre" de manifestantes en Irán sin precedentes, exigiendo acción diplomática internacional para frenar la represión y lograr justicia.
Amnistía Internacional (AI) ha denunciado con severidad una “masacre” de manifestantes en Irán, calificándola como una escalada sin precedentes en la violencia ejercida contra quienes se atreven a exigir cambios en el sistema político y social del país. La organización no solo ha alertado sobre la gravedad de los hechos, sino que también ha llamado a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para frenar este derramamiento de sangre y poner fin a décadas de impunidad sistémica en la República Islámica.
“Esta espiral de violencia e impunidad debe llegar a su fin. Incluso para el sombrío historial de las autoridades iraníes, la gravedad y la escala de los asesinatos desde el 8 de enero no tienen precedentes”, declaró Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. Esta contundente declaración refleja la preocupación profunda que genera la situación actual en Irán.
Un Llamado a la Justicia Internacional
Ante esta crisis humanitaria, AI ha instado a los Estados miembros de las Naciones Unidas a convocar sesiones especiales tanto en el Consejo de Seguridad como en el Consejo de Derechos Humanos para abordar este delicado tema. Además, la organización solicita formalmente que el caso de Irán sea remitido a la Corte Penal Internacional (CPI) con el objetivo de llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre los crímenes de derecho internacional cometidos en el país.
Se ha observado que la falta de consecuencias por las represiones pasadas ha “envalentonado” al gobierno iraní, lo cual se evidencia en la escalada actual de violencia. Según informes oficiales, la cifra de muertos admitida por las autoridades asciende a 2.000; sin embargo, grupos de activistas en el exilio ya contabilizan al menos 2.615 fallecidos en la última semana, lo que pone en duda la veracidad de los datos proporcionados por el gobierno iraní.
Evidencias de una Represión Coordinada
La investigación de AI, basada en videos de 10 ciudades en provincias como Teherán, Alborz y Sistan y Baluchistán, revela un patrón coordinado de uso de fuerza letal contra los manifestantes. Las pruebas muestran a francotiradores apostados en tejados de edificios residenciales y mezquitas, disparando rifles y escopetas de perdigones directamente a la cabeza y al torso de manifestantes desarmados. Esta evidencia apunta a una planificación previa y una estrategia deliberada para reprimir violentamente las protestas.
En la provincia de Teherán, las pruebas son especialmente gráficas. Amnistía analizó cinco videos grabados en una morgue improvisada en Kahrizak, donde se identificaron al menos 205 bolsas de cadáveres. Un monitor dentro de las instalaciones mostraba un contador numérico para que las familias identificaran a sus fallecidos; dicho contador llegó a registrar más de 200 víctimas. Este testimonio es escalofriante y pone en evidencia la magnitud de la tragedia que se está viviendo en Irán.
Los testimonios de heridos y residentes en Kermanshah describen la ciudad como una “zona de guerra”, con fuerzas de seguridad disparando indiscriminadamente contra los manifestantes y los civiles que buscan refugio. Esta situación refleja el clima de miedo e inseguridad que prevalece en Irán, donde las protestas pacíficas son respondidas con brutalidad.
El Desafío Diplomático y el Aislamiento
El informe de Amnistía se publica en un momento de extrema tensión, ya que Irán ha cerrado su espacio aéreo durante varias horas sin dar explicaciones, una medida que ha tomado anteriormente durante enfrentamientos militares. Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos ha comenzado a movilizar personal en sus bases en la región y el presidente Donald Trump ha sugerido que su administración “actuaría en consecuencia” ante la letal represión en Irán.
Por su parte, el ministro de Justicia iraní, Amin Hossein Rahimi, ha calificado a los manifestantes de “criminales” y “terroristas”, advirtiendo que cualquiera que haya participado en las concentraciones desde el 8 de enero será procesado. Esta retórica busca deslegitimar a los manifestantes y criminalizar su lucha por la justicia social y política.
Amnesty International ha reiterado que el apagón de internet ha dificultado la documentación de los abusos, pero ha advertido que la evidencia recopilada es suficiente para exigir procesos penales bajo el principio de jurisdicción universal. La comunidad internacional debe emprender acciones diplomáticas urgentes para proteger a los manifestantes de nuevas masacres y enfrentar la impunidad que impulsa la política estatal de derramamiento de sangre en Irán.
El Papel de la Justicia Internacional
La situación en Irán exige un compromiso firme de la comunidad internacional para garantizar la protección de los derechos humanos y el derecho a la vida. Las autoridades iraníes deben ser llamadas a rendir cuentas por las violaciones graves cometidas contra sus ciudadanos, y se debe brindar apoyo a las víctimas y a sus familias.
La justicia internacional tiene un papel fundamental en este proceso, al poder investigar los crímenes de lesa humanidad y perseguir a los responsables. Es esencial que la comunidad internacional se una para exigir el cese de la violencia y la apertura de un espacio para el diálogo y la reconciliación en Irán.
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