Bill Clinton declara sobre Epstein y afirma que desconocía sus crímenes
El expresidente de EE.UU. aseguró bajo juramento que “no vio nada ni hizo nada malo” en su relación con Jeffrey Epstein.
El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, compareció ante un comité del Congreso estadounidense para responder preguntas sobre su relación con el financiero Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores. Durante su testimonio, el exmandatario insistió en que desconocía por completo las actividades criminales del magnate y rechazó cualquier conducta indebida.
Clinton declaró bajo juramento que nunca fue testigo de delitos ni participó en acciones ilícitas. “No tenía ni idea de los crímenes que Epstein estaba cometiendo”, afirmó, subrayando que las fotografías o registros de hace décadas no prueban conocimiento alguno de los hechos.
El ex presidente también sostuvo: “No vi nada ni hice nada malo”, frase que se convirtió en el eje de su defensa pública tras la audiencia.
El interrogatorio en el Congreso y los vínculos investigados
Una relación “breve” y previa a las acusaciones
La comparecencia se produjo en medio de investigaciones legislativas sobre los vínculos de figuras políticas y empresariales con Epstein, quien se declaró culpable en 2008 por delitos sexuales contra menores y posteriormente murió en prisión en 2019.
Durante el interrogatorio, Clinton explicó que su trato con Epstein fue limitado y terminó años antes de que los delitos salieran a la luz. Aseguró que sus interacciones ocurrieron en contextos sociales y filantrópicos, y que nunca observó conductas sospechosas.
Incluso sostuvo que, de haber sabido algo, habría actuado: no habría viajado con él y lo habría denunciado, pues su historia personal con la violencia doméstica le impediría ignorar un abuso.
La audiencia fue descrita como un interrogatorio intenso por legisladores que buscan aclarar la red de contactos del financista, ampliamente documentada en registros de vuelos, reuniones y fotografías.
Las víctimas en el centro del caso Epstein
Mensaje público y postura del exmandatario
Clinton también dedicó parte de su declaración a las víctimas del caso, reconociendo el daño causado por el empresario. Señaló que “las niñas y mujeres cuyas vidas Jeffrey Epstein destruyó merecen no solo justicia, sino sanación”.
Asimismo, aseguró que su testimonio pretende ayudar a esclarecer hechos sin especular ni reconstruir eventos décadas después, insistiendo en que solo puede responder “de acuerdo con los hechos tal como los conozco”.
Contexto político y judicial del escándalo
Un caso que sigue impactando la política estadounidense
El escándalo Epstein continúa teniendo repercusiones políticas en Estados Unidos. Legisladores investigan posibles responsabilidades o encubrimientos de figuras influyentes que mantuvieron relación con el financista.
La comparecencia de Clinton se produjo un día después de que su esposa, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, también fuera llamada a declarar, aunque el expresidente sostuvo que ella “no tenía nada que ver” con el empresario ni lo conocía personalmente.
El Congreso busca reconstruir la red de contactos del financista y determinar si personas cercanas conocían o facilitaron sus delitos. La investigación legislativa forma parte de un esfuerzo mayor para esclarecer responsabilidades institucionales y fallas en la procuración de justicia, después de años de cuestionamientos públicos sobre el alcance real de las actividades de Epstein.
Lo que sigue en la investigación
Aunque el testimonio del exmandatario no implica acusaciones formales en su contra, su comparecencia muestra la magnitud política del caso Epstein. La indagatoria continúa abierta y podría incluir nuevos testimonios, documentos y solicitudes de información.
Para los investigadores, el objetivo principal es determinar si hubo conocimiento previo, negligencia o complicidad dentro de las élites políticas y económicas. Para Clinton, la audiencia fue una oportunidad para reiterar su postura: asegura que no supo de los delitos y que su relación con Epstein terminó mucho antes de que se revelaran públicamente.
El caso, sin embargo, sigue siendo uno de los mayores escándalos judiciales y sociales recientes en Estados Unidos, con repercusiones internacionales y un fuerte impacto en la confianza pública hacia las instituciones.
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