Frío extremo en Canadá congela parcialmente las Cataratas del Niágara
Una intensa ola de frío extremo azotó Canadá y el norte de Estados Unidos, provocando la congelación parcial de las Cataratas del Niágara. El fenómeno, impulsado por un vórtice polar, dejó temperaturas bajo cero históricas y un espectáculo natural poco común.
Una inusual ola de frío polar que afecta a gran parte de Canadá y el norte de Estados Unidos transformó este fin de semana el emblemático paisaje de las Cataratas del Niágara, dejando enormes formaciones de hielo y franjas congeladas en el río y las cascadas principales. El fenómeno se registró durante estos días, del 24 al 26 de enero de 2026, cuando temperaturas extraordinariamente bajas provocadas por un vórtice polar llevaron a Ontario y regiones vecinas a experimentar algunas de las condiciones invernales más severas de los últimos años.
Un espectáculo natural bajo cero
Temperaturas récord y un vórtice polar implacable
La región alrededor de las Cataratas del Niágara, ubicada en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, vivió días de temperaturas que descendieron hasta -30 °C en algunos sectores de Ontario, con sensación térmica aún más baja debido al viento gélido. Este frío extremo es producto de un vórtice polar estacionario que permitió que aire ártico bajara profundamente hacia latitudes medias, empujando hacia abajo el mercurio y multiplicando los efectos del invierno.
Bajo estas condiciones, el río Niágara, que alimenta las cataratas con un enorme volumen de agua constantemente en movimiento, no se congeló en su totalidad, pero sí desarrolló capas de hielo grueso y estructuras congeladas a lo largo de su curso y en las orillas, dando la impresión de que las cascadas estaban completamente detenidas.
Imagenes virales y turismo desafiante
En redes sociales y medios locales circularon videos e imágenes impresionantes de las cataratas parcialmente congeladas, con franjas de agua todavía en movimiento entre las zonas heladas y trozos de hielo que reflejaban la luz del sol, creando un espectáculo visual inédito. A pesar de las condiciones extremas, turistas y curiosos se acercaron a observar el fenómeno, lo que llevó a las autoridades a recordar las precauciones para evitar accidentes por el hielo y las superficies resbaladizas.
El fenómeno y su rareza
¿Se congelan las cataratas con frecuencia?
Aunque es común que partes de las Cataratas del Niágara desarrollen hielo y nieve en invierno, una congelación tan extensa como la observada en estos días no es habitual y solo ocurre cuando se dan condiciones de frío prolongado y severo. Según registros históricos, la única vez que las cataratas dejaron de fluir temporalmente fue en marzo de 1848, cuando un atasco de hielo en el río bloqueó totalmente el paso del agua por más de un día.
Meteorólogos señalan que este tipo de eventos extremos, aunque raros, pueden intensificarse o volverse más frecuentes como parte de patrones climáticos complejos que incluyen vórtices polares desplazados y sistemas de tormentas más severos.
Consecuencias y recomendaciones
Impactos locales y en el flujo del agua
Pese al impresionante manto de hielo visible en la superficie, el agua continúa fluyendo debajo de la capa congelada, y no existe riesgo inmediato de que las cataratas dejen de caer por completo. Sin embargo, las condiciones climáticas extremas generan riesgos para la salud y la seguridad, incluidos peligros por hipotermia, caídas y sobreesfuerzos en el sistema eléctrico local, que también ha sufrido por la demanda energética del frío.
Autoridades meteorológicas y de parques turísticos han emitido alertas y recomendaciones, instando a residentes y visitantes a limitar actividades al aire libre sin la vestimenta adecuada y a mantenerse informados sobre avisos de clima extremo durante la semana próxima.
Un fenómeno que fascina e impacta
Las Cataratas del Niágara, uno de los símbolos naturales más reconocidos del mundo, ofrecen con este episodio un espectáculo invernal extraordinario, resultado de condiciones climáticas extremas que ponen de manifiesto el poder de la naturaleza. Aun con espectaculares imágenes de hielo y nieve, expertos recuerdan que el flujo de agua sigue su curso, y que eventos como este, aunque pocos frecuentes, son parte de la dinámica del clima en latitudes altas durante el invierno.
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