¿Sismo en San Marcos por el temblor de Oregon? La posible conexión sísmica

Dos sismos, miles de kilómetros de distancia y una pregunta inquietante: ¿Es el temblor de San Marcos una consecuencia directa del evento en Oregon? Qué dicen los expertos sobre esta inusual coincidencia sísmica

La madrugada de este viernes 16 de enero de 2026, un nuevo sismo con epicentro en San Marcos, Guerrero, activó las alertas sísmicas en la Ciudad de México y otras entidades del centro del país.


Inicialmente reportado con magnitud de 5.2–5.3, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) ajustó posteriormente su intensidad a magnitud 5.0, identificándolo como la réplica más fuerte registrada desde el temblor principal del 2 de enero, que fue de 6.5 grados.


Desde el sismo mayor de inicios de año se han contabilizado más de 4 600 réplicas en la región, un fenómeno común tras eventos sísmicos de gran magnitud debido al reajuste de esfuerzos en las fallas tectónicas cercanas.


Al mismo tiempo, medios internacionales reportaron un terremoto de magnitud 6.0 frente a la costa de Oregon, Estados Unidos, detectado este jueves por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), sin que se emitiera alerta de tsunami ni se reportaran daños de consideración en tierra firme.


Ondas sísmicas y propagación global


El cuestionamiento que surgió entre usuarios y medios es si este sismo estadounidense pudo haber influido o incluso advertir sobre el sismo en México. La respuesta de los especialistas es clara: no existe evidencia de una relación causal directa entre ambos eventos, ya que las fuentes tectónicas son independientes y geográficamente distantes.


A pesar de la cercanía temporal con un terremoto de magnitud 6.0 frente a la costa de Oregon, especialistas afirman que no existe un vínculo directo entre ambos eventos.


Este fenómeno refleja cómo las ondas sísmicas pueden viajar grandes distancias, pero también los límites físicos de su impacto en regiones lejanas.


Fuente: X @TvoaiNews


Las ondas sísmicas generadas por un terremoto son capaces de viajar alrededor del planeta y pueden registrarse por sismógrafos ubicados a miles de kilómetros. Estas ondas se dividen en:

  • Ondas P (primarias): viajan más rápido y atraviesan sólidos y líquidos;
  • Ondas S (secundarias): más lentas y profundas, y
  • Ondas superficiales: más lentas aún, con mayor amplitud cerca de la superficie terrestre.


Si bien estas ondas pueden alcanzar estaciones sísmicas en México tras un terremoto en Estados Unidos, llegan con una energía y amplitud tan reducidas que casi nunca son perceptibles por las personas, y no desencadenan sacudidas significativas ni eventos sísmicos propios. La actividad sísmica local, en este caso en Guerrero, responde a la interacción continua de las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, y a los procesos de subducción en esa región del Pacífico mexicano.


Conclusión de expertos


Los sismólogos reiteran que cada región sísmica tiene su propio comportamiento tectónico. Los movimientos registrados en el Pacífico norte frente a la costa de Oregon y los sismos en Guerrero son parte de distintos sistemas geológicos y no existe evidencia de sincronía ni de desencadenamiento a distancia entre ellos.



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