Morena ante escándalo: El caso de Alejandra Ang y falta de rendición de cuentas
La diputada morenista Alejandra Ang fue detenida al intentar cruzar 848 mil pesos sin declarar, pero Morena priorizó medir el impacto electoral en lugar de exigir rendición de cuentas.
La frivolidad política dentro del partido Morena se ha convertido en un problema preocupante. En lugar de abordar las situaciones con seriedad y responsabilidad, los actores políticos parecen priorizar la supervivencia y el futuro electoral a corto plazo.
Ante el escándalo reciente involucrando a la diputada Alejandra Ang Hernández y la suma considerable de efectivo que intentó llevar a Estados Unidos, se observa una reacción preocupante. En lugar de centrarse en las consecuencias del incidente y analizar las posibles repercusiones para el partido, Morena parece más preocupada por el impacto electoral que pueda tener sobre sus aspirantes.
La búsqueda constante del favor electoral
Las encuestas, campañas y mediciones de simpatía electoral se han vuelto la respuesta inmediata ante cualquier crisis dentro del partido. La electoral se vuelve el foco principal, desplazando cualquier preocupación por la ética política o la transparencia.
Este enfoque miope pone en riesgo la credibilidad de Morena y su capacidad para gobernar con responsabilidad. La falta de análisis profundo de las situaciones que afectan al partido solo contribuye a una cultura de frivolidad política que erosiona la confianza del electorado.
El caso de Alejandra Ang Hernández
La detención de la diputada Ang Hernández por parte del CBP (Customs and Border Protection) por intentar cruzar con una suma considerable de dinero desató una serie de reacciones dentro de Morena. La preocupación inmediata no fue la legitimidad de las finanzas de la legisladora, sino el impacto que este caso podría tener en su popularidad y aspiraciones políticas.
Las encuestas se convirtieron en la herramienta principal para evaluar el escenario electoral, midiendo la aceptación del público hacia la diputada y otros aspirantes dentro del partido. Este enfoque refleja una preocupante falta de interés por la rendición de cuentas y la transparencia.
En lugar de exigirle a la diputada Ang Hernández que aclare la procedencia del dinero asegurado, Morena optó por una postura de silencio y protección. La única consecuencia para la legisladora fue su expulsión temporal del grupo de WhatsApp de la bancada, un acto simbólico que buscaba evitar que las autoridades tuvieran acceso a sus conversaciones.
Un patrón preocupante
El caso de Alejandra Ang Hernández no es aislado. Se observa un patrón recurrente dentro de Morena donde la frivolidad política y la preocupación por el favor electoral prevalecen sobre la ética y la responsabilidad política. Las acciones del partido en este tipo de situaciones ponen en duda su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas.
Es fundamental que Morena reconozca esta problemática y adopte un enfoque más responsable hacia las crisis que enfrenta. La búsqueda constante del favor electoral a corto plazo no puede ser la base de sus decisiones políticas. Es necesario priorizar la ética, la transparencia y la rendición de cuentas para construir una democracia sólida y confiable.
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