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Nueva Ley de Aguas en México: Conagua revela cambios clave que transformarán el acceso

Conagua detalla la reforma que busca acabar con privilegios y garantizar el agua para todos

En medio del debate nacional sobre el acceso, uso y gestión del agua, el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, dio a conocer este lunes 23 de marzo los aspectos más relevantes de la nueva Ley de Aguas, una iniciativa que busca transformar de fondo el modelo hídrico del país y garantizar el derecho humano al vital líquido.

Durante su participación en conferencias oficiales y entrevistas recientes, el funcionario subrayó que la reforma representa “un profundo cambio” en la forma en que se administra el agua en México, al priorizar su carácter social sobre el económico.

Un cambio estructural: el agua deja de ser mercancía

Uno de los ejes centrales de la nueva legislación es eliminar la visión del agua como un bien comercial. Morales enfatizó que el objetivo es restituir el control del Estado y asegurar el acceso equitativo para toda la población.

“El centro de la iniciativa es… que el agua deje de verse como una mercancía”, afirmó el titular de Conagua.

Esta transformación responde a décadas de críticas sobre el modelo vigente desde 1992, el cual permitió la concentración del recurso en manos de grandes usuarios y fomentó prácticas de especulación. De acuerdo con el funcionario, la reforma busca corregir esas distorsiones históricas y colocar el derecho humano al agua como prioridad.

Fin a la compraventa de concesiones

Uno de los cambios más relevantes es la prohibición de transferir concesiones de agua entre particulares, una práctica que, según Conagua, dio origen a un “mercado negro del agua”.

“Se trata de… cortar de tajo este régimen de privilegios”, señaló Morales.

En el modelo anterior, concesiones otorgadas para ciertos usos —como el agrícola— podían ser vendidas o transferidas a sectores industriales o inmobiliarios, generando ganancias privadas sin garantizar el uso adecuado del recurso. Casos documentados muestran cómo estas operaciones llegaron a multiplicar el valor de las concesiones, incentivando la especulación.

Con la nueva ley, las concesiones que no se utilicen o que pierdan vigencia regresarán al Estado, que será el encargado de reasignarlas bajo criterios de equidad y sustentabilidad.

Combate al acaparamiento y sobreexplotación

Otro de los objetivos clave es frenar el acaparamiento del agua y su sobreexplotación, problemas que han agravado la crisis hídrica en diversas regiones del país.

De acuerdo con Morales, la reforma busca terminar con prácticas que beneficiaron a unos cuantos en detrimento de comunidades enteras:

“Evitar la mercantilización… terminar con el acaparamiento y los mercados ilegales”, explicó el funcionario.

En este sentido, la iniciativa también pretende mejorar la trazabilidad y control del uso del agua, ya que actualmente existen dificultades para determinar cuánto recurso utilizan ciertos sectores y con qué fines, lo que limita la capacidad regulatoria del Estado.

Prioridad al consumo humano

La nueva Ley de Aguas establece como principio fundamental que el consumo humano estará por encima de cualquier otro uso, incluyendo el industrial o agrícola, especialmente en contextos de escasez.

Este enfoque está alineado con el reconocimiento constitucional del acceso al agua como un derecho humano, y responde a la creciente crisis hídrica que enfrenta el país, caracterizada por sequías, contaminación y sobreexplotación de acuíferos.

Respuesta a críticas y desinformación

Ante las inquietudes de distintos sectores, especialmente del ámbito agrícola, el titular de Conagua ha insistido en que la reforma no busca retirar derechos adquiridos ni afectar a los pequeños productores.

“Todo el que hoy tiene una concesión… tiene garantizados sus derechos”, aclaró.

Asimismo, desmintió versiones que aseguran que el gobierno podría confiscar pozos o cancelar concesiones existentes de manera arbitraria, señalando que los cambios son principalmente administrativos y buscan ordenar el sistema.

Un paso hacia la justicia hídrica

Para Morales, la reforma representa un avance hacia un modelo más justo y sostenible en la gestión del agua.

“Las leyes de aguas son un acto de justicia para México”, sostuvo.

No obstante, la iniciativa también ha generado debate entre diversos sectores, incluidos productores agrícolas y organizaciones sociales, quienes advierten sobre posibles impactos económicos y la necesidad de mayor diálogo.

Contexto: una crisis hídrica creciente

La reforma llega en un momento crítico para México, donde la escasez de agua, la contaminación de cuencas y la desigual distribución del recurso representan desafíos urgentes. Instituciones como Conagua —organismo encargado de administrar y regular las aguas nacionales— enfrentan el reto de garantizar un uso sostenible y equitativo del recurso.

En este escenario, la nueva Ley de Aguas se perfila como una de las apuestas más ambiciosas del gobierno para transformar el modelo hídrico nacional, con el objetivo de asegurar el acceso al agua para las generaciones presentes y futuras.

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