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¿El amor nace en el cerebro o en el corazón? La ciencia explica por qué sentimos “mariposas”

El enamoramiento activa áreas cerebrales de recompensa y libera dopamina, oxitocina y adrenalina, responsables de palpitaciones y euforia.

Cada año, el amor se representa con un corazón. Sin embargo, la evidencia científica indica que el enamoramiento comienza realmente en el cerebro y que el corazón solo reacciona a las señales del sistema nervioso.

Especialistas en neurociencia y cardiología coinciden en que las emociones románticas activan circuitos neuronales específicos que desencadenan cambios físicos visibles: palpitaciones, sudoración, euforia y la conocida sensación de “mariposas en el estómago”.

¿Qué pasa en el cerebro cuando te enamoras?

Estudios de neuroimagen han demostrado que el amor romántico activa el sistema de recompensa cerebral, particularmente:

  • el área tegmental ventral
  • el núcleo caudado

Estas zonas están asociadas con la motivación y el placer. Cuando se activan, liberan neurotransmisores:

  • dopamina → sensación de placer y motivación
  • norepinefrina → aumento de energía y atención
  • serotonina (disminuye) → pensamientos repetitivos sobre la persona amada

Este patrón químico explica por qué las personas enamoradas piensan constantemente en alguien y presentan altos niveles de concentración emocional.

Entonces… ¿por qué sentimos latir el corazón?

El corazón no “produce” el amor.

Lo que ocurre es que el cerebro activa el sistema nervioso autónomo.

Cuando percibimos atracción, el cerebro libera adrenalina y envía señales al cuerpo que provocan:

  • aumento de la frecuencia cardíaca
  • elevación temporal de la presión arterial
  • respiración acelerada
  • dilatación de pupilas

Es decir, el corazón responde, pero no inicia el proceso.

Las hormonas del apego

Además de la dopamina, intervienen hormonas sociales clave:

Oxitocina: asociada con el vínculo emocional y la confianza.

Vasopresina: relacionada con la formación de lazos afectivos estables.

Estas sustancias aumentan durante el contacto físico, los abrazos y las muestras de afecto, reforzando la conexión emocional entre dos personas.

El “síndrome del corazón roto” sí existe

La cardiología reconoce una condición real llamada miocardiopatía por estrés.

Puede aparecer tras una emoción intensa —como una ruptura o la pérdida de un ser querido— y provoca síntomas similares a un infarto.

No hay arterias bloqueadas, pero el músculo cardíaco se debilita temporalmente debido a una descarga masiva de hormonas del estrés.

Este fenómeno confirma que las emociones pueden afectar directamente al sistema cardiovascular.

El puente entre emociones y cuerpo

El cerebro coordina la experiencia amorosa mediante el sistema límbico:

  • amígdala → procesamiento emocional
  • hipocampo → memoria emocional
  • corteza prefrontal → toma de decisiones en la relación

Por eso el amor no es solo un sentimiento psicológico: es un proceso biológico completo que involucra sistema nervioso, hormonal y cardiovascular.

Entonces, ¿amor en el cerebro o en el corazón?

La ciencia es clara: El amor empieza en el cerebro, pero se siente en todo el cuerpo.

El corazón late más rápido porque responde a señales neurológicas y hormonales. Lo que culturalmente se atribuye al corazón es, en realidad, una reacción fisiológica coordinada por el cerebro.

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