China prueba drones para apagar incendios en rascacielos de 151 metros en Shenzhen
El simulacro mostró cómo drones pueden romper ventanas y lanzar agua a gran altura sin arriesgar a bomberos.
El avance de la tecnología aplicada a emergencias dio un paso importante en Asia. Autoridades de China realizaron un simulacro de incendio en un edificio de gran altura ubicado en el distrito de Longgang, en la ciudad de Shenzhen, donde se pusieron a prueba drones especializados para combatir fuego a grandes alturas, un escenario considerado uno de los mayores retos para los cuerpos de bomberos en todo el mundo.
El ejercicio se llevó a cabo en una torre de aproximadamente 151 metros de altura, equivalente a más de 40 pisos. El objetivo principal fue comprobar si los vehículos aéreos no tripulados pueden intervenir de forma segura, rápida y efectiva en incendios en rascacielos, donde el acceso humano suele ser limitado y extremadamente peligroso.
¿Cómo funcionan los drones contra incendios?
Durante la demostración, los drones despegaron desde tierra y ascendieron varios decenas de metros hasta alcanzar los niveles superiores del edificio. Equipados con sistemas de alta presión, mangueras especiales y dispositivos para romper cristales, los aparatos lograron proyectar chorros de agua directamente hacia las ventanas del inmueble, simulando la extinción de un incendio interno.
El procedimiento es relevante porque en incendios reales, los pisos superiores suelen ser los más difíciles de atender. Las escaleras de los bomberos rara vez superan los 50 o 60 metros de altura, mientras que los helicópteros presentan problemas de seguridad, turbulencia y acceso en zonas urbanas densamente pobladas.
Los drones, en cambio, pueden posicionarse con precisión frente a las ventanas, abrir un punto de acceso y comenzar a sofocar las llamas sin exponer directamente a los rescatistas.
Ventajas frente a los métodos tradicionales
Los especialistas en gestión de emergencias señalan que los incendios en rascacielos han sido históricamente uno de los escenarios más complejos. La propagación vertical del fuego, el humo acumulado y la evacuación masiva generan condiciones críticas.
Entre las ventajas observadas durante el simulacro destacan:
- Intervención inmediata sin esperar escaleras telescópicas
- Reducción del riesgo para bomberos
- Capacidad de operar en zonas congestionadas
- Precisión para atacar focos específicos del incendio
- Acceso a pisos inaccesibles por métodos convencionales
Además, los drones pueden integrar cámaras térmicas, sensores de temperatura y detección de gases tóxicos. Esto permite a los equipos de emergencia conocer la situación dentro del edificio antes de entrar.
Tecnología que podría cambiar los protocolos de rescate
China ha invertido de manera intensiva en tecnología de respuesta a desastres, especialmente después de varios incendios urbanos registrados en la última década en ciudades altamente densificadas. Shenzhen, uno de los principales centros tecnológicos del país, funciona como laboratorio urbano para este tipo de innovaciones.
El uso de drones en emergencias no es completamente nuevo; ya se utilizan para búsqueda y rescate tras terremotos, inundaciones y deslaves. Sin embargo, su aplicación directa para la extinción activa de incendios en edificios altos representa un cambio de paradigma en la protección civil.
Expertos en seguridad urbana consideran que este tipo de herramientas podría incorporarse en el futuro a protocolos internacionales, especialmente en ciudades con gran cantidad de torres habitacionales y corporativas como Nueva York, Dubái, Shanghái, Singapur o Ciudad de México.
El futuro de los bomberos: humanos + inteligencia artificial
Los sistemas probados en Shenzhen también integran software de navegación autónoma y posicionamiento asistido por inteligencia artificial. Los drones pueden mantenerse estables frente a una ventana específica incluso con viento o corrientes térmicas, una de las principales dificultades en incendios reales.
Además, los operadores pueden controlar varias unidades simultáneamente desde un centro de mando remoto, lo que permitiría atacar distintos focos de incendio al mismo tiempo.
Especialistas señalan que la tecnología no busca reemplazar a los bomberos, sino reducir su exposición al riesgo. En incendios de gran altura, la mayoría de las víctimas mortales históricamente han sido tanto residentes como rescatistas debido al colapso estructural, humo o altas temperaturas.
Una tendencia global en desarrollo
Diversos países ya investigan soluciones similares. Corea del Sur, Japón y Emiratos Árabes Unidos han iniciado proyectos piloto con drones de emergencia. Sin embargo, el ejercicio en Shenzhen es uno de los primeros donde se prueba de manera integral en un rascacielos real.
El simulacro no solo evaluó la extinción del fuego, sino también la coordinación con evacuación, monitoreo en tiempo real y toma de decisiones desde centros de control.
El resultado fue considerado exitoso por las autoridades locales, que ahora estudian incorporar estas unidades de forma permanente al sistema de respuesta urbana.
El experimento deja claro que la tecnología podría redefinir la seguridad en ciudades verticales: en el futuro, los primeros en llegar a un incendio en un piso 40 quizá ya no sean únicamente los bomberos… sino también drones.
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