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Descifran cómo los mosquitos localizan humanos usando señales ambientales

Los mosquitos no se agrupan por imitación, sino porque responden individualmente a señales como siluetas y CO2, similar a cómo la gente frecuenta un bar atractivo.

Las investigaciones científicas siempre buscan comprender mejor los comportamientos y las motivaciones de los seres vivos, incluso aquellos que, como los mosquitos, pueden representar una amenaza para la salud pública.

Un nuevo estudio ilumina el comportamiento de vuelo de los mosquitos

Un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y Georgia Tech ha llevado a cabo un estudio fascinante sobre el comportamiento de vuelo de los mosquitos, específicamente la especie Aedes aegypti, conocida por transmitir enfermedades como la fiebre amarilla. A través de experimentos y análisis de datos tridimensionales, los investigadores han logrado desvelar cómo estos insectos localizan sus presas humanas.

Los resultados de esta investigación, publicados en la revista Science Advances, revelan que los mosquitos no se mueven en grupo por mera imitación o liderazgo, sino que cada individuo responde de forma independiente a señales específicas del entorno. Al igual que las personas que acuden a un bar atractivo debido a sus características y ambiente, los mosquitos son atraídos por señales como la silueta de una persona y el dióxido de carbono (CO2) que esta exhala.

Las reglas del vuelo mosquito

Los experimentos realizados por los investigadores implican tres pruebas con entre 50 y 100 mosquitos, recopilando más de 53 millones de puntos de datos y más de 477.220 trayectorias de vuelo. A partir de esta información, se creó un modelo matemático que predice cómo y hacia dónde volarán las hembras de mosquito para alimentarse de los seres humanos, es decir, sus propias "reglas de vuelo". Este modelo está disponible en una página web interactiva para que otros investigadores puedan acceder a él.

Según David Hu, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad Georgia Tech y uno de los autores del estudio, "Nuestros experimentos indican que los mosquitos se agrupan no porque sigan al grupo, sino que cada uno capta señales de forma independiente y acaban encontrándose en el mismo lugar al mismo tiempo. Es como un bar abarrotado; los clientes no están allí porque se hayan seguido unos a otros hasta el bar. Les atraen las mismas señales: las bebidas, la música o el ambiente. Lo mismo ocurre con los mosquitos. En lugar de seguir al líder, el insecto sigue las señales y, casualmente, llega al mismo lugar que los demás".

El sitio web interactivo y su modelo matemático muestran cómo los mosquitos giran, aceleran y desaceleran en función de señales visuales y el CO2. Cuando solo reciben la señal de la silueta de la persona, los mosquitos adoptan un enfoque de paso rápido, se lanzan rápidamente hacia el objetivo y luego se alejan volando si no detectan ninguna otra señal que confirme la presencia de un huésped.

Si no pueden ver un objetivo pero perciben una señal química, como el dióxido de carbono que exhala, los mosquitos realizan 'vuelos de reconocimiento', reduciendo la velocidad y revoloteando de un lado a otro para mantenerse cerca de la fuente. Ahora bien, si perciben tanto señales visuales como químicas, como ver una silueta y oler dióxido de carbono, la persona está en riesgo: vuelan alrededor de ella a una velocidad constante mientras se preparan para aterrizar, de forma muy similar a un tiburón que rodea a su presa.

Aplicaciones futuras

Estos hallazgos no solo nos permiten comprender mejor el comportamiento complejo de los mosquitos, sino que también tienen implicaciones importantes para el control y la prevención de enfermedades transmitidas por vectores. Al conocer las "reglas de vuelo" de estos insectos, los científicos pueden desarrollar estrategias más efectivas para interceptarlas y reducir su impacto en la salud humana.

Además, esta investigación abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tecnologías innovadoras de vigilancia y control de poblaciones de mosquitos, basadas en la manipulación de sus señales visuales y químicas. Este tipo de avances podrían ser cruciales para mitigar el riesgo de enfermedades como la malaria, dengue y zika, que afectan a millones de personas en todo el mundo.

En conclusión, este estudio representa un paso significativo hacia una mejor comprensión del comportamiento de los mosquitos, con potenciales aplicaciones prácticas para la salud pública. La investigación continua en este campo es fundamental para desarrollar estrategias más efectivas para combatir las enfermedades transmitidas por vectores y proteger la salud humana.

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