¿Hervir el agua la hace segura? Lo que sí elimina y lo que NO
Muchos creen que hervir el agua la hace totalmente segura, pero la ciencia advierte: hay contaminantes que sobreviven. Te explicamos cuándo sí sirve y cuándo no.
El agua, elemento esencial para la vida, debe ser siempre accesible y segura para consumo humano. A lo largo de la historia, la humanidad ha desarrollado diversas técnicas para purificar el agua, convirtiéndola en un recurso apto para beber. Una de las prácticas más antiguas y universales es hervir el agua, una técnica que se ha transmitido a través de generaciones como una solución rápida y confiable para eliminar contaminantes.
El Poder del Calor: ¿Hervir el Agua la Hace Potable?
En situaciones de emergencia, viajes o fallas en el suministro, hervir el agua suele ser la primera recomendación que escuchamos. Pero, ¿realmente es eficaz en todos los casos? Desde el punto de vista científico, hervir el agua es altamente efectivo para eliminar muchos microorganismos peligrosos, pero no convierte automáticamente cualquier agua en segura para beber. Existen contaminantes que no desaparecen con el calor e incluso algunos que pueden concentrarse. Entender esta diferencia es clave para tomar decisiones informadas sobre nuestra salud.
¿Qué Define al Agua Potable?
El agua potable es aquella que puede consumirse sin riesgo para la salud humana tanto a corto como a largo plazo, según establece la UNAM. Esta definición implica que el agua cumple con criterios microbiológicos, químicos y físicos establecidos por organismos de salud. No basta con que el agua se vea limpia o tenga buen sabor; debe estar libre de patógenos y de sustancias tóxicas en concentraciones peligrosas.
Tipos de Contaminantes en el Agua
Los contaminantes más comunes en el agua se dividen en tres tipos:
- Biológicos: bacterias, virus, parásitos y protozoarios.
- Químicos: metales pesados, pesticidas, nitratos, solventes, hidrocarburos.
- Físicos: sedimentos, turbidez, partículas sólidas.
Es importante destacar que el agua potable no tiene que estar completamente estéril. Lo que se busca es que los microorganismos presentes no representen un riesgo para la salud. Hervir el agua se acerca a una desinfección microbiológica, pero no resuelve todos los problemas posibles.
El Efecto del Calor en el Agua
Cuando el agua alcanza el punto de ebullición (100 °C al nivel del mar), se producen cambios físicos importantes que afectan a los microorganismos vivos que contiene. Desde el punto de vista microbiológico, hervir el agua es una de las formas más eficaces de desinfección conocidas, y por eso sigue siendo recomendada por organismos de salud en situaciones específicas.
El calor intenso destruye la estructura celular de la mayoría de los patógenos presentes en el agua. Hervir el agua durante al menos un minuto continuo es suficiente para inactivar bacterias comunes causantes de enfermedades gastrointestinales, virus entéricos, parásitos y protozoarios como Giardia o Cryptosporidium.
Los microorganismos dependen de proteínas y membranas para sobrevivir. El calor del hervor desnaturaliza estas proteínas, lo que impide que el patógeno siga funcionando o reproduciéndose. Por eso, hervir es una técnica tan confiable frente a riesgos biológicos.
Tiempo de Hervido Recomendado
Para una desinfección eficaz, lleva el agua a ebullición vigorosa, mantén el hervor durante al menos 1 minuto; en zonas altas, prolonga a 2–3 minutos. No es necesario hervir durante largos periodos: más tiempo no significa más seguridad microbiológica.
Después de hervir, deja enfriar el agua de forma natural y almacénala en recipientes limpios y tapados. Evita contaminarla nuevamente con utensilios sucios o manos sin lavar.
La Importancia del Contexto
Si bien hervir el agua puede hacerla segura para beber cuando el principal riesgo es biológico y el agua no está químicamente contaminada, no es una solución universal. Es crucial evaluar el contexto específico para determinar la eficacia de esta técnica de purificación.
En resumen, hervir el agua es una herramienta poderosa, simple y accesible para reducir riesgos biológicos y prevenir enfermedades. Desde una perspectiva científica, sí hace el agua más segura en muchos contextos cotidianos y de emergencia. Sin embargo, es importante recordar que no la vuelve mágicamente potable y que otras medidas de seguridad son necesarias para garantizar el acceso a agua limpia y saludable.
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