Mateo Chávez: La revancha familiar en el Tricolor 2026
Mateo Chávez, a sus 22 años, cumplirá su sueño de jugar un Mundial en 2026, repitiendo la trayectoria futbolística de su padre, Paulo César Chávez, quien vivió una desilusión similar en 1998.
A los 22 años, Mateo Chávez vivirá el sueño cumplido de cualquier futbolista: jugar un Mundial de fútbol. El sueño se hará realidad en 2026, cuando el torneo se celebre en México, Estados Unidos y Canadá. Su inclusión en la lista final de seleccionados por Javier Aguirre para vestir la camiseta del Tri tiene un significado especial, que quedó patente en la entrevista televisada a su padre, quien no pudo contener las lágrimas.
Si bien es natural que los familiares de los 26 jugadores elegidos por México no puedan evitar sentir orgullo, el caso del padre de Mateo Chávez se asemeja casi a una revancha familiar. Paulo César Chávez, ‘El Tilón’, exjugador mexicano, estuvo entre los prefinalistas para el Mundial de 1998 en Francia, pero finalmente quedó fuera, lo que marcó “el dolor más grande de su carrera”, como él mismo lo describió en la entrevista realizada por Diego Ivey para ESPN.
Una historia familiar en el fútbol
Mateo Chávez se perfila como una de las promesas juveniles del fútbol mexicano. Actualmente juega en el club AZ Alkmaar de la Eredivisie, la liga de los Países Bajos. Canterano de las Chivas del Guadalajara, su debut en el fútbol profesional se dio en la Liga Expansión de México con el Tapatío, equipo filial de las Chivas, y en 2022 tuvo su primera aparición con la camiseta del Guadalajara.
Curiosamente, su padre también hizo sus primeros pasos en el Rebaño Sagrado, en 1993. Paulo César Chávez construyó una amplia trayectoria en el fútbol mexicano, pasando por los Rayados de Monterrey, Toluca, Monarcas Morelia, Veracruz, Irapuato, León y Dorados de Sinaloa, donde se retiró en 2012. Su único llamado a una selección mundialista fue en 1998, del cual fue recortado a última hora por el Director Técnico Manuel Lapuente debido a que la FIFA impuso un límite de 22 jugadores para ese Mundial.
Una oportunidad perdida y la búsqueda de redención
A pesar de no haber llegado a jugar en el Mundial de 1998, Paulo César Chávez vistió la camiseta del Tri en otros partidos amistosos y torneos internacionales como la Copa América de 1999. Sin embargo, vivió una amarga experiencia al ser separado del equipo por dar positivo en dopaje en una primera instancia, aunque posteriormente se comprobó que no era cierto mediante el procedimiento de la Prueba B (un segundo frasco con la misma prueba de orina), dejando su nombre limpio y sin ninguna sanción impuesta por la Conmebol aplicada en el fútbol mexicano.
Ahora, con Mateo Chávez representando a México en el Mundial 2026, se vislumbra una historia familiar llena de emociones. El padre orgulloso vivirá con intensidad cada partido de su hijo, quizás encontrando en esta oportunidad la redención que tanto anhelaba.
El fútbol une generaciones y crea lazos especiales entre los miembros de una misma familia. La historia de Mateo y Paulo César Chávez es un ejemplo de ello, una historia marcada por el amor al deporte, la perseverancia y la búsqueda constante del sueño cumplido.
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