Ahora Estados Unidos va contra Nicaragua: impone sanciones por vínculos con extracción de oro
Estados Unidos impone sanciones a Nicaragua por vínculos con una red de extracción de oro que financia al régimen de Ortega, en línea con su enfoque contra regímenes autoritarios en América Latina.
Tras un período de relativa calma, la atención internacional vuelve a centrarse en Nicaragua, donde el régimen liderado por Daniel Ortega enfrenta una nueva oleada de presión internacional.
Esta situación se enmarca en el contexto de las políticas estadounidenses hacia América Latina, que buscan contrarrestar lo que consideran regímenes autoritarios en la región.
La "troika de la tiranía" bajo la mirada de Washington
Hace casi una década, durante el primer mandato de Donald Trump, su asesor de seguridad nacional, John Bolton, calificó a Venezuela, Cuba y Nicaragua como la "troika de la tiranía", sentando las bases para la postura de Estados Unidos ante estos países.
Ahora, con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y las negociaciones en curso con Cuba, la mirada parece estar posada en Nicaragua.
El jueves 16 de abril, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció sanciones contra Daniel y Maurice Ortega Murillo, hijos del presidente nicaragüense Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
Los hermanos, junto a otros cinco individuos, están acusados de tener vínculos con una red de extracción de oro que supuestamente financiaría al régimen.
Presión sobre Managua y el objetivo del cambio de régimen
Estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio para presionar a los regímenes autoritarios en América Latina.
Los expertos analizan la situación y señalan que Estados Unidos busca generar un cambio de régimen en Nicaragua, aunque sus objetivos no siempre están claros.
"El mensaje que quiere lanzar Estados Unidos con estas sanciones es que si bien claramente tiene otras prioridades en Irán, Venezuela y Cuba, Nicaragua no ha desaparecido del mapa, aunque es el último eslabón de esos intentos de cambio de régimen", afirma Tiziano Breda, analista para América Latina y el Caribe de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED).
Breda recalca que las sanciones a los hijos de Ortega van acompañadas de medidas contra personajes del gobierno y empresas relacionadas con el sector minero.
La amenaza pende sobre Managua porque se encuentra bajo la vigilancia de Washington, que podría tomar acciones más drásticas si decide no cumplir con las demandas estadounidenses.
Para Manuel Orozco, politólogo nicaragüense de Diálogo Interamericano, la idea de que "después de Cuba viene Nicaragua" es una perspectiva tautológica más que un reflejo de un plan organizado. Estados Unidos tiene como prioridades a Cuba y Venezuela, y luego a Haití. Aunque Nicaragua también importa para Estados Unidos, las acciones políticas se basan en las condiciones internas del país, no en una lista de espera.
La estrategia estadounidense: presión constante
Estados Unidos ha sido muy proactivo con respecto al régimen orteguista, implementando varias sanciones y expresando su crítica a la dictadura. Se exige el cese de la represión, el fin de sus vínculos con fuerzas 'malignas' como China y la reducción de la migración.
Al mismo tiempo, Managua espera que Estados Unidos se desgaste en otros frentes, como Venezuela, Medio Oriente, Ucrania o Cuba, lo que podría aminorar la presión sobre Nicaragua. Sin embargo, el régimen ha tratado de mantener un perfil más bajo desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Tiziano Breda afirma que si Estados Unidos tuviera éxito al alinear los intereses de La Habana con los propios, es "bastante probable que se produzca un efecto dominó y Washington se envalentone para buscar otro cambio en el último país que queda en Latinoamérica en una oposición ideológica total".
Sin embargo, la situación depende de diversos factores. Por ejemplo, si las tensiones en Irán y Cuba continuaran y Trump viera que las elecciones de medio mandato están en peligro, es menos probable que se aventure a otro ejercicio de intervención.
La presión internacional sobre Nicaragua continúa siendo una realidad ineludible para el régimen de Daniel Ortega. Estados Unidos busca generar un cambio de régimen, pero la estrategia enfrenta desafíos geopolíticos y depende de factores internos en los países involucrados.
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