Escándalo en FIFA: dirigente palestino rechaza foto con Israel por crisis en Gaza
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó una foto simbólica de paz, pero Jibril Rajoub rompe protocolo en el congreso y acusa silencio ante violaciones en Palestina.
La imagen que la FIFA buscaba proyectar al mundo se rompió en segundos. Durante el Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver en mayo de 2026, el dirigente palestino Jibril Rajoub rechazó públicamente posar en una fotografía junto a representantes del fútbol israelí, evidenciando una tensión que trasciende el deporte.
Lo que ocurrió: Rajoub se negó a participar en una foto simbólica impulsada por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, como gesto de “unidad”. La negativa no fue improvisada. Fue un acto político y deportivo que expuso, frente a decenas de federaciones, el conflicto entre Palestina e Israel y la postura del organismo rector del fútbol mundial.
Una imagen fallida que evidenció el conflicto
La escena ocurrió frente a delegados internacionales. Infantino intentaba construir una imagen de reconciliación: a un lado el dirigente palestino, al otro representantes del fútbol israelí.
Pero Rajoub se mantuvo firme.
“Estamos sufriendo”, dijo, al rechazar la fotografía. Su postura dejó en silencio al recinto y evidenció la incomodidad de la FIFA ante un tema que ha evitado resolver de fondo.
El dirigente palestino no solo rechazó la imagen, sino que también denunció lo que considera una falta de acción del organismo frente a situaciones que, asegura, violan sus propios estatutos.
La denuncia: fútbol en territorios ocupados
Uno de los puntos más sensibles expuestos por Rajoub fue la presencia de clubes israelíes que compiten en territorios de Cisjordania ocupada.
Diversos informes, incluidos pronunciamientos de expertos vinculados a Naciones Unidas, han señalado que al menos ocho equipos juegan en asentamientos considerados ilegales bajo el derecho internacional.
El reclamo no es nuevo, pero sí más contundente en 2026:
la exigencia de que la FIFA actúe bajo sus principios de derechos humanos, tal como lo establece su propio marco normativo adoptado en años recientes.
Gaza y el impacto del conflicto en el deporte
El discurso de Rajoub fue más allá del ámbito institucional. Durante su intervención, habló directamente de las consecuencias del conflicto en Gaza.
Se refirió a la destrucción de infraestructura deportiva, así como a la muerte de atletas en medio de la violencia. Estas declaraciones colocaron el tema en una dimensión más humana.
“Creo que ha llegado el momento de hacer justicia”, afirmó, en un mensaje que resonó entre varias delegaciones, aunque sin una respuesta inmediata del organismo.
La postura de Israel: diplomacia y fútbol como puente
Del lado israelí, la respuesta fue más moderada. El secretario general interino de la Asociación de Futbol de Israel, Yariv Teper, defendió el papel del deporte como herramienta de diálogo.
Aseguró que existe disposición para trabajar con la federación palestina y construir puentes a través del fútbol.
Sin embargo, estas declaraciones contrastaron con el momento vivido en el congreso. La negativa de Rajoub dejó claro que, al menos por ahora, no hay condiciones para una imagen de unidad.
FIFA, en el centro de la crítica
El episodio vuelve a colocar a la FIFA en una posición incómoda. Bajo la presidencia de Gianni Infantino, el organismo ha promovido el fútbol como un vehículo de paz, pero enfrenta críticas por su falta de acción en conflictos complejos.
En 2017, la FIFA adoptó compromisos en materia de derechos humanos alineados con estándares internacionales. Sin embargo, casos como el de Palestina evidencian los límites de su aplicación.
La escena en Vancouver no fue solo un desacuerdo diplomático.
Fue una señal clara de que el deporte no puede aislarse de la política ni de los conflictos globales.
Lo más fuerte: el fracaso de la “foto de paz”
Lo ocurrido en el congreso deja una conclusión contundente: la FIFA no logró su objetivo simbólico.
La fotografía que buscaba proyectar reconciliación terminó convirtiéndose en un momento de ruptura pública.
Y más allá del gesto, el mensaje fue claro:
no habrá imágenes de paz mientras no existan condiciones reales de justicia, al menos desde la perspectiva del liderazgo palestino.
En un escenario global donde el deporte busca posicionarse como neutral, lo ocurrido en mayo de 2026 demuestra lo contrario:
el fútbol también es territorio de disputa.
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