Tiroteo en Teotihuacán: quién era el agresor y su perfil “copycat” que alarma
Identifican al agresor del tiroteo en Teotihuacán: perfil “copycat”, planeación y vínculos con masacres.
El ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán sigue revelando detalles inquietantes. Lo que comenzó como una tragedia aislada ahora perfila un caso más complejo: el agresor fue plenamente identificado, tenía antecedentes de comportamiento violento y actuó con planeación previa, influenciado por masacres internacionales.
El hecho ocurrió el 20 de abril de 2026, cuando un hombre abrió fuego desde la Pirámide de la Luna contra turistas nacionales y extranjeros, dejando una mujer canadiense muerta y al menos 13 personas heridas.
En esta actualización te explicamos quién era el atacante, cómo operó y qué nuevos elementos han confirmado las autoridades.
Identifican al agresor: ¿quién era y de dónde venía?
Las investigaciones oficiales lograron identificar al responsable como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, originario de la Ciudad de México.
De acuerdo con reportes, el sujeto residía en la alcaldía Gustavo A. Madero, específicamente en la colonia La Purísima Ticomán.
El día del ataque, subió a una zona elevada de la pirámide portando un arma de fuego, cartuchos y un arma blanca, lo que confirma que no se trató de un acto improvisado.
Testimonios indican que incluso tomó rehenes y los amenazó directamente, lo que elevó el nivel de violencia del incidente.
¿Cómo ocurrió el ataque?: caos en segundos
El tiroteo se desató cerca del mediodía, cuando turistas recorrían uno de los puntos más concurridos del sitio.
Desde lo alto de la Pirámide de la Luna, el agresor comenzó a disparar, generando pánico inmediato y una estampida entre visitantes.
En cuestión de minutos, la escena se convirtió en caos. Personas de distintas nacionalidades intentaban huir, mientras otros resultaron heridos por disparos o caídas durante la evacuación.
El saldo fue devastador: dos personas muertas —incluido el atacante— y al menos 13 lesionados.
Posteriormente, el agresor se quitó la vida tras el ataque.
Un perfil que preocupa: “copycat” y radicalización
Uno de los hallazgos más alarmantes es el perfil del agresor.
Autoridades y reportes periodísticos coinciden en que Julio César Jasso presentaba características de un atacante tipo “copycat”, es decir, alguien que imita crímenes masivos previos.
Se confirmó que era seguidor de los responsables de la masacre de Columbine, e incluso portaba material relacionado con ese ataque.
Además, se encontraron indicios de ideologías extremistas y mensajes violentos, lo que refuerza la hipótesis de una radicalización previa alimentada por contenido en internet.
Especialistas advierten que este tipo de perfiles representan un riesgo creciente a nivel global.
Planeación, armas y mensajes previos
Otro elemento clave es la preparación del ataque.
El agresor habría adquirido el arma y municiones días antes, además de visitar previamente el sitio para analizar el entorno.
Durante el ataque, lanzó amenazas directas a turistas, incluyendo frases intimidantes que evidencian su intención de generar terror.
También se hallaron objetos y material digital que refuerzan la idea de que buscaba replicar un evento de alto impacto mediático.
Impacto internacional y alerta por seguridad
El caso ha trascendido fronteras.
La muerte de una turista canadiense y la presencia de víctimas de varios países generaron preocupación internacional.
Además, el ataque ocurre a semanas del inicio del Mundial 2026, lo que ha encendido alertas sobre la seguridad en destinos turísticos de México.
Autoridades han anunciado refuerzos en vigilancia y protocolos, especialmente en sitios emblemáticos.
Un caso que deja más preguntas que respuestas
Más allá del ataque, lo que preocupa es el patrón.
El caso de Teotihuacán refleja una tendencia global: individuos que, influenciados por eventos violentos previos, buscan replicarlos para generar impacto.
La combinación de acceso a armas, radicalización digital y posibles trastornos psicológicos crea un escenario difícil de prevenir.
Hoy, la investigación continúa, pero el mensaje es claro: no se trata solo de entender qué ocurrió, sino de evitar que vuelva a pasar.
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