Violencia vicaria: qué es y por qué el primer caso imputado a una mujer en Coahuila marca un precedente
La vinculación a proceso de una mujer en Coahuila por violencia vicaria abre un nuevo capítulo en la aplicación de esta figura legal en México y reaviva el debate sobre su alcance, sus límites y la protección de niñas y niños en conflictos familiares.
Un juez de control vinculó a proceso a Stella N por el delito de violencia familiar en su modalidad de violencia vicaria este martes 27 de enero, en un caso que ha generado un intenso debate jurídico y social en el estado de Coahuila. Se trata de la primera vez en esta entidad que una mujer enfrenta un proceso penal basado en esta figura legal, que desde hace poco más de dos años se ha incorporado al catálogo de delitos vinculados a la violencia familiar en México.
¿Qué es la violencia vicaria?: una forma insidiosa de violencia familiar
La violencia vicaria es una modalidad de violencia familiar y de género en la que el agresor utiliza a terceros —generalmente hijos, pero también personas dependientes como adultos mayores o personas con discapacidad— como un instrumento para causar daño emocional, psicológico o físico a la víctima principal. La intención no es solo afectar directamente a la persona objetivo, sino a través del sufrimiento que ello genera en su entorno más cercano.
Esta forma de violencia no se manifiesta de manera física directa contra la víctima principal, sino que ocurre a través de actos que perjudican a quienes más valora —por ejemplo, los hijos— con el objetivo de generar control, castigo o sufrimiento psicológico. Esto puede implicar desde la denegación arbitraria del contacto con los hijos hasta la manipulación emocional de los menores para que rechacen a la otra parte de la pareja.
En México, esta figura comenzó a tomar forma legislativa cuando la violencia vicaria se fue incorporando explícitamente en distintos marcos locales y federales como parte del esfuerzo por visibilizar patrones complejos de violencia de género que antes pasaban desapercibidos en los códigos penales tradicionales.
Características legales de la violencia vicaria
- Utiliza a terceros —especialmente menores— como medio para dañar a la víctima principal.
- Puede causar afectación psicoemocional o física tanto a la víctima principal como a los terceros involucrados.
- No requiere que la violencia sea física; la manipulación, el aislamiento o la negación del vínculo pueden constituir esta modalidad.
- La ley busca proteger no solo a la víctima directa, sino también a los niños u otras personas en situación de dependencia.
El caso en Coahuila: antecedentes y detalles judiciales
El caso que ha atraído la atención pública y jurídica se desarrolla a partir de una denuncia interpuesta por el ciudadano Johnny Robles, quien acusó a su expareja, Stella “N”, de haber utilizado a sus hijos para causarle sufrimiento psicológico, incluida la negación reiterada del contacto con ellos y la intención de debilitar el vínculo paterno-filial.
Durante la audiencia llevada a cabo en Saltillo, la Fiscalía del estado presentó diversos datos de prueba que el juez consideró suficientes para iniciar un proceso penal, por lo que se dictó la vinculación a proceso y se otorgó un plazo para la investigación complementaria.
Este caso legal representa el primero documentado en Coahuila y, según reportes periodísticos, el segundo a nivel nacional —tras un antecedente en Aguascalientes— en el cual una mujer es vinculada por violencia vicaria, lo que lo convierte en un referente para futuras interpretaciones de esta figura jurídica.
Medidas cautelares y argumentos de la defensa
Tras la vinculación a proceso, el juez impuso medidas cautelares que incluyen la obligación de Stella “N” de presentarse de manera periódica ante un juzgado en el estado de Colima, donde reside actualmente, y la prohibición de acercarse a su expareja. Sin embargo, por resolución de un juez familiar, mantiene la guarda y custodia de sus hijos, una situación que se mantiene bajo revisión.
La defensa ha anunciado que impugnará la vinculación a proceso, argumentando que el caso forma parte de un conflicto familiar complejo y que la acusada actuó de manera voluntaria ante la autoridad. Asimismo, señaló que anteriormente un juez había decidido no vincularla a proceso por falta de elementos, lo que añade complejidad al contexto legal del caso.
El contexto legal de la violencia vicaria en México
La violencia vicaria, aunque está ganando visibilidad en México, aún es una figura relativamente reciente dentro del marco jurídico nacional. Su incorporación en códigos penales locales como el de Coahuila responde a una creciente preocupación por formas indirectas de agresión que afectan sobre todo a mujeres y menores en el contexto de separaciones, disputas de custodia y violencia de género.
A nivel federal, reformas recientes a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal buscan tipificar y sancionar la violencia vicaria con penalizaciones claras para quienes la cometan, incluyendo penas de prisión que pueden llegar hasta varios años dependiendo de la gravedad de los hechos.
Un fenómeno que va más allá de lo legal
Especialistas y activistas advierten que visibilizar la violencia vicaria no solo implica sancionar conductas delictivas, sino también comprender cómo se manifiestan estos patrones de abuso y control en el día a día de las familias. El daño psicológico causado a los menores y a la víctima principal puede tener efectos duraderos que van más allá de lo que la ley puede reparar.
Debates y reacciones en la sociedad
La vinculación a proceso de una mujer por violencia vicaria ha generado reacciones encontradas. Por un lado, colectivos y defensores de los derechos de las víctimas celebran el avance jurídico que representa la aplicación de esta figura, considerándola una herramienta para proteger a quienes han sufrido formas indirectas de violencia dentro del núcleo familiar.
Por otro lado, hay voces que advierten sobre la importancia de un análisis más integral de cada caso, para diferenciar entre conflictos familiares complejos y situaciones realmente constitutivas de violencia vicaria, evitando la penalización excesiva de conductas que podrían abordarse también mediante mediación o intervenciones psicosociales.
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