Morena culpa a Calderón y Peña Nieto por violencia tras balacera en Teotihuacán
Morena atribuye la violencia a gobiernos pasados tras el tiroteo en Teotihuacán; oposición responde y crece el debate político.
A un día de los hechos, el debate escaló hasta el Congreso, donde Morena atribuyó el contexto de violencia a administraciones pasadas, desatando críticas inmediatas de la oposición y reavivando la polarización.
A continuación, lo que se sabe del choque político tras la tragedia y por qué este episodio podría tener consecuencias más allá del caso.
Morena responsabiliza a gobiernos anteriores tras ataque en Teotihuacán
En medio de la conmoción por el ataque armado ocurrido el 20 de abril de 2026 en la zona arqueológica de Teotihuacán, legisladores de Morena llevaron el tema a la Cámara de Diputados. Ahí, la diputada Gabriela Valdepeñas señaló que la violencia que vive México tiene raíces en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
El posicionamiento se dio mientras la oposición exigía explicaciones por lo ocurrido, en un sitio considerado uno de los principales atractivos turísticos del país. La respuesta oficialista fue clara: “la violencia no empezó con este gobierno”, argumento que ha sido reiterado en distintos foros políticos.
La declaración encendió de inmediato el debate. Legisladores de otros partidos calificaron como evasiva la postura, al considerar que el hecho ocurrió bajo la actual administración y exige respuestas inmediatas en materia de seguridad.
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Un ataque que sacudió al país y puso la seguridad en el centro
El contexto no es menor. El ataque en Teotihuacán dejó dos personas muertas —incluido el agresor— y al menos 13 heridos, entre turistas de distintas nacionalidades.
El agresor disparó desde la Pirámide de la Luna, generando pánico entre visitantes y obligando a evacuar el sitio. Autoridades federales confirmaron que el atacante actuó solo, aunque con indicios de planeación previa.
El caso ha sido catalogado como un evento atípico, pero altamente preocupante, no solo por el lugar donde ocurrió, sino por el impacto internacional que generó. La muerte de una turista extranjera y la presencia de víctimas de varios países colocaron a México en el foco global.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó cómo fue posible el ingreso de un arma a la zona arqueológica y anunció que se reforzarán los protocolos de seguridad.
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El choque político: responsabilidades, narrativa y timing
El señalamiento de Morena hacia gobiernos anteriores no es nuevo, pero en este caso llega en un momento particularmente sensible.
El ataque ocurrió a semanas de eventos internacionales relevantes, como el Mundial 2026, lo que incrementa la presión sobre el gobierno federal para garantizar condiciones de seguridad.
Para la oposición, culpar al pasado no responde a la urgencia actual. Argumentan que, tras varios años en el poder, la administración vigente debe asumir plenamente la responsabilidad de la seguridad pública.
Por su parte, el oficialismo sostiene que la violencia estructural es resultado de decisiones tomadas en sexenios anteriores, particularmente la estrategia de seguridad iniciada en 2006.
Este cruce de posturas refleja una disputa más profunda: quién controla la narrativa sobre la violencia en México y cómo se interpreta cada hecho de alto impacto.
Más allá del discurso: lo que está en juego
El caso Teotihuacán podría marcar un punto de inflexión. No solo por la gravedad del ataque, sino por sus implicaciones políticas y de imagen internacional.
Por un lado, abre preguntas sobre la capacidad del Estado para proteger espacios turísticos emblemáticos. Por otro, evidencia cómo cada episodio violento se convierte rápidamente en terreno de confrontación partidista.
Además, expertos advierten que el fenómeno de ataques individuales, inspirados en eventos internacionales, añade una nueva capa de complejidad a la seguridad pública en el país.
Mientras continúan las investigaciones y se implementan nuevas medidas de seguridad, el debate político seguirá creciendo. Y con él, una pregunta que permanece abierta: ¿es suficiente explicar el presente mirando al pasado, o el país exige respuestas inmediatas ante una violencia que no da tregua?
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