Día Mundial del VPH: Conoce los riesgos y la importancia de la prevención
El Día Internacional de Concienciación sobre el VPH (4 de marzo) promueve la prevención del cáncer asociado al virus mediante la vacunación, detección temprana y tratamiento oportuno, especialmente en América Latina donde existe una alta carga de cáncer cervicouterino.
Cada 4 de marzo, la comunidad internacional se une para conmemorar el Día Internacional de Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), una fecha crucial para recordar que la mayoría de los cánceres asociados a este virus pueden prevenirse con medidas efectivas. Impulsado por la International Papillomavirus Society desde 2018, este día busca destacar la importancia de la vacunación contra el VPH, la detección oportuna y el tratamiento temprano como pilares fundamentales en la lucha contra esta enfermedad.
El desafío del VPH en las Américas
América Latina y el Caribe enfrentan una carga desproporcionada de cáncer cervicouterino, una enfermedad estrechamente ligada al VPH. A pesar de que este virus es común y para la mayoría de las personas no representa un problema grave, algunos tipos de alto riesgo pueden provocar verrugas genitales o evolucionar hacia distintos tipos de cáncer, como el cervicouterino, anal, vaginal, vulvar, de pene y de boca o garganta.
En 2019, el VPH estuvo relacionado con aproximadamente 620 mil casos de cáncer en mujeres y 70 mil en hombres a nivel mundial. El cáncer cervicouterino es el más frecuente entre los asociados a este virus, y su desarrollo suele ser lento, ya que pueden pasar entre 15 y 20 años desde la infección persistente hasta que aparece la enfermedad. En sus primeras etapas, no presenta síntomas, lo que hace clave el acceso a pruebas de detección para un diagnóstico oportuno.
La importancia de la concienciación
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado sobre la necesidad urgente de concienciar sobre el VPH y sus consecuencias. Si bien se han logrado avances en la implementación de la vacuna contra el VPH en la región, aún queda mucho por hacer en materia de detección y tratamiento.
Cada año, más de 78 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer cervicouterino en las Américas y más de 40 mil fallecen. El 83% de esas muertes ocurre en América Latina y el Caribe, donde la mortalidad triplica la registrada en América del Norte. Estas cifras reflejan desigualdades en el acceso a la vacunación, tamizaje y tratamiento oportuno.
Estrategias para eliminar el cáncer cervicouterino
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido tres objetivos concretos para 2030 como parte de su estrategia mundial para eliminar el cáncer cervicouterino: vacunar contra el VPH al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar pruebas de alta precisión al 70% de las mujeres a los 35 y 45 años, y garantizar que el 90% de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer invasivo reciban tratamiento adecuado.
La vacunación contra el VPH es una medida preventiva esencial. No contiene virus vivo ni ADN viral, y no sirve para tratar infecciones ya existentes, sino para evitar que se desarrollen cánceres relacionados con el VPH.
Recomendaciones para la prevención
Se recomienda que todas las niñas de 9 a 14 años reciban la vacuna antes de iniciar vida sexual. En personas con sistema inmunitario debilitado pueden requerirse dos o tres dosis. Las mujeres (y hombres trans que conserven cuello uterino) deberían someterse a pruebas de tamizaje cada 5 a 10 años a partir de los 30 años, y en el caso de mujeres con VIH, la recomendación es iniciar a los 25 años y repetir cada tres años.
El uso de preservativos reduce el riesgo de transmisión del VPH, aunque no ofrece protección total. El virus puede afectar zonas no cubiertas por el condón. Por ello, la prevención integral también incluye la educación sobre la importancia de una vida sexual segura y responsable.
Trabajando juntos para eliminar el cáncer cervicouterino
El Día Internacional de Concienciación sobre el VPH busca que gobiernos, escuelas, universidades, clínicas y comunidades reflexionen sobre cómo mejorar la información y el acceso a herramientas de prevención. La colaboración entre diferentes sectores es fundamental para lograr una reducción significativa en la incidencia del cáncer cervicouterino y mejorar la salud pública en general.
A través de la educación, la promoción de hábitos saludables y el acceso a servicios de salud de calidad, podemos construir un futuro donde el cáncer cervicouterino sea una enfermedad del pasado.
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