¿Qué es la “lluvia negra”? El fenómeno tóxico que cubre Teherán tras ataques a refinerías
Ataques a refinerías en Irán provocan smog extremo y “lluvia negra” en Teherán; expertos alertan riesgos para la salud.
La capital de Irán enfrenta una crisis ambiental inusual en medio del conflicto militar en la región. Tras una serie de ataques a instalaciones petroleras en los alrededores de Teherán, residentes han reportado un fenómeno poco común: “lluvia negra”, una precipitación cargada de contaminantes que oscurece el agua y agrava la contaminación del aire.
El fenómeno comenzó a reportarse en la capital iraní el 9 de marzo de 2026, días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques contra infraestructura petrolera iraní el 28 de febrero, en el marco de una escalada militar en la región.
Imágenes satelitales analizadas por especialistas muestran grandes columnas de humo provenientes de refinerías y depósitos de combustible cercanos a Teherán, una ciudad que alberga cerca de 10 millones de habitantes, con millones más en áreas metropolitanas cercanas.
Expertos en calidad del aire advierten que la magnitud de la contaminación liberada por los incendios podría ser extraordinaria y potencialmente peligrosa para la salud pública.
Incendios en refinerías petroleras generan contaminación extrema
De acuerdo con análisis de imágenes satelitales revisadas por especialistas, al menos cuatro instalaciones petroleras en los alrededores de Teherán han sido alcanzadas por ataques desde el inicio de la ofensiva.
Entre los sitios afectados se encuentran:
- El depósito de combustible de Shahran, ubicado al noroeste de la capital.
- La refinería de petróleo de Teherán, situada en el sureste de la ciudad.
Imágenes captadas el 9 de marzo de 2026 muestran que ambas instalaciones continuaban en llamas varios días después de los ataques.
Fotografías y videos tomados en el lugar revelan camiones cisterna quemados, edificios ennegrecidos y equipos de emergencia tratando de controlar incendios masivos.
Este tipo de incendios industriales libera una mezcla compleja de contaminantes, entre ellos:
- Partículas de hollín
- Monóxido de carbono
- Óxidos de azufre
- Óxidos de nitrógeno
- Hidrocarburos tóxicos
- Metales pesados
- Gotículas de petróleo
Cuando la combustión del petróleo es incompleta —algo frecuente en incendios de gran escala— se generan grandes cantidades de partículas microscópicas altamente contaminantes, que pueden permanecer en el aire durante horas o incluso días.
Smog intenso cubre el cielo de la capital iraní
Habitantes de Teherán han reportado un cielo oscurecido por el humo y un fuerte olor a quemado en distintos barrios de la ciudad.
Una joven residente de unos 20 años declaró a medios internacionales que la situación se ha vuelto angustiante.
“No puedo ver el sol. Hay un humo horrible y el olor a quemado sigue en el aire”, relató.
El análisis preciso del nivel de contaminación es complicado debido a la escasez de mediciones terrestres, ya que gran parte de la evaluación depende de datos satelitales.
Factores como:
- el viento
- la cobertura de nubes
- la dispersión de humo
dificultan calcular con exactitud las concentraciones de contaminantes.
Sin embargo, científicos coinciden en que la contaminación observada no se asemeja al smog urbano habitual en ciudades como Pekín o Nueva Delhi, sino que corresponde a un escenario mucho más extremo.
El investigador Akshay Deoras, de la Universidad de Reading, señaló que lo ocurrido podría ser inusual en términos ambientales.
Según explicó, “la combinación de contaminantes liberados por ataques a refinerías es muy diferente a la contaminación urbana normal”.
¿Qué es la “lluvia negra”?
Uno de los fenómenos más llamativos reportados por residentes ha sido la llamada “lluvia negra”.
Este término se utiliza para describir precipitaciones que arrastran partículas contaminantes del aire, lo que provoca que el agua tenga un color oscuro o sucio.
Los científicos explican que este fenómeno ocurre cuando las gotas de lluvia absorben contaminantes suspendidos en la atmósfera, especialmente hollín y residuos de combustión.
En palabras de Deoras, las gotas de lluvia actúan como “pequeñas esponjas o imanes”, capturando partículas contaminantes mientras caen.
El resultado es una lluvia cargada de residuos industriales, que puede verse oscura al caer o al acumularse en superficies y drenajes.
Aunque la lluvia suele ayudar a limpiar el aire al eliminar contaminantes, la llamada lluvia negra indica niveles extremadamente altos de partículas en la atmósfera.
Riesgos para la salud y el medio ambiente
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la destrucción de instalaciones petroleras en zonas densamente pobladas puede generar graves consecuencias para la salud pública.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó preocupación por el impacto ambiental del conflicto.
Según explicó, los contaminantes liberados podrían afectar:
- la calidad del aire
- el agua potable
- los alimentos
Las partículas finas liberadas por incendios petroleros pueden causar daños inmediatos en los pulmones, especialmente en personas vulnerables como niños, ancianos o personas con enfermedades respiratorias.
La profesora Anna Hansell, especialista en epidemiología ambiental de la Universidad de Leicester, advirtió que la exposición prolongada a estas partículas puede generar efectos a largo plazo en el sistema respiratorio e incluso aumentar el riesgo de cáncer.
Además, los contaminantes pueden depositarse en el suelo y posteriormente ser arrastrados hacia ríos o volver a levantarse en el aire cuando el suelo se seca, prolongando la exposición de la población.
Un fenómeno ambiental poco visto en ciudades tan pobladas
Especialistas señalan que lo que ocurre en Teherán es particularmente preocupante porque las refinerías afectadas se encuentran cerca de zonas urbanas densamente pobladas.
El investigador Doug Weir, del Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente, explicó que normalmente las instalaciones petroleras se ubican en zonas rurales o alejadas de grandes ciudades.
Por ello, la exposición de millones de personas a una mezcla tan compleja de contaminantes es un escenario poco común y potencialmente peligroso.
Las previsiones meteorológicas indican que en los próximos días podrían registrarse nuevas lluvias y vientos más fuertes, lo que ayudaría a dispersar parte de la contaminación.
Sin embargo, los expertos advierten que esto no elimina los riesgos, ya que los contaminantes pueden permanecer en el entorno durante semanas o meses.
Mientras el conflicto continúa, Teherán enfrenta no solo los efectos de los ataques militares, sino también una crisis ambiental que podría tener consecuencias duraderas para la salud de su población.
Compartir noticia