Perros detectan contaminantes en el vino con gran precisión
Natinga, un programa innovador que utiliza perros entrenados para detectar contaminantes en el vino, está revolucionando el control de calidad sensorial en la industria vitivinícola.
Un Nuevo Aroma a Éxito: El Olfato Perruno Revoluciona el Control de Calidad en el Vino
El silencio del viñedo mendocino se rompe solo por el susurro del viento y el canto lejano de un pájaro. De pronto, un jadeo suave e intenso irrumpe en la atmósfera, guiado por una nariz aguda que busca con determinación entre las barricas y los tanques. Allí está Bony, una perra labrador retriever, atenta a cada detalle, a cada aroma sutil que pueda indicar la presencia de contaminantes.
Su trabajo, junto al de Atenea, otra perra especializada en detección de olores, no solo es fascinante, sino que representa un avance significativo en el control de calidad del vino.
Desde hace varios años, TN Coopers, empresa chilena dedicada a la fabricación de barricas y productos de madera, ha apostado por la innovación al introducir un programa único: Natinga. Este programa combina la biología milenaria del olfato canino con la ciencia moderna para detectar contaminantes como el TCA (tricloranisol) y TBA (tetrametilpiran), responsables de sabores y olores indeseables en el vino.
El éxito radica en el entrenamiento riguroso que reciben estas "narices de élite". Bony y Atenea son entrenadas desde su temprana edad para identificar estos compuestos específicos con una precisión asombrosa, mucho más allá de lo que podría lograr cualquier sensor humano. Su olfato, capaz de detectar moléculas a niveles infimes, se convierte en una herramienta indispensable para garantizar la calidad del vino desde su origen hasta su destino final.
El programa Natinga ha trascendido las fronteras de Chile y ahora se implementa en Mendoza, Estados Unidos, Italia y Sudáfrica, revolucionando la industria vitivinícola global. Sin embargo, no todo ha sido fácil. La introducción de perros en áreas de producción enfrenta resistencia debido a normas internacionales que prohíben animales en estas zonas. Escepticismo inicial entre algunos enólogos y la necesidad de un protocolo riguroso para validar los hallazgos de los perros han presentado desafíos a este programa innovador.
Pero, con el tiempo, las demostraciones del trabajo disciplinado y preciso de Bony y Atenea han convertido al escepticismo en asombro y confianza. La precisión en la detección de contaminantes, combinada con el rigor científico de la validación, ha demostrado la eficacia del programa Natinga como un estándar nuevo en la industria vitivinícola.
El programa no solo busca detectar contaminantes, sino que también promueve el bienestar animal. Marco Briceño, entrenador experto y pieza clave del equipo desde 2019, destaca la importancia de la confianza mutua entre los perros y su guía, así como el cuidado riguroso de su salud física y emocional. El vínculo entre ellos es fundamental para el éxito del programa.
En un mercado global donde la excelencia es primordial, asegurar que el vino llegue al consumidor con la misma calidad e impecabilidad que imaginó el enólogo es una ventaja competitiva invaluable. El olfato perruno, a través del programa Natinga, se convierte en un guardián silencioso de la pureza del vino, brindando una seguridad y tranquilidad únicas en la industria vitivinícola.
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