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Regina Martínez termina de última, pero hace historia: primera mexicana en esquí de fondo olímpico

La atleta mexicana compitió en Milano-Cortina 2026 y finalizó en el lugar 108. Aunque no peleó por medallas, su participación marca un precedente inédito para el deporte invernal nacional.

El deporte mexicano volvió a escribir una página inédita en el olimpismo invernal. La atleta Regina Martínez se convirtió en la primera mujer mexicana en competir en la disciplina de esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos de Invierno, durante la prueba femenil celebrada en Milano-Cortina 2026 este jueves 12 de febrero.

Más allá del resultado deportivo, su presencia marcó un precedente para el país en una de las pruebas más exigentes del programa olímpico, tradicionalmente dominada por naciones nórdicas y europeas con décadas de desarrollo en deportes de nieve.

En la competencia, Martínez finalizó en la posición 108, dentro de un pelotón internacional de más de 110 competidoras, logrando completar el recorrido en condiciones climáticas y técnicas muy demandantes.

Una disciplina prácticamente inexistente en México

¿Qué es el esquí de fondo y por qué es tan difícil?

El esquí de fondo —o cross-country skiing— es considerado uno de los deportes más duros del calendario olímpico. A diferencia del esquí alpino, donde el atleta desciende una montaña, aquí los competidores recorren largas distancias sobre nieve plana y pendientes, impulsándose únicamente con la fuerza del cuerpo y bastones.

Es una prueba de resistencia comparable a correr un maratón, pero en temperaturas bajo cero y a gran altitud.

Para un país sin nieve permanente como México, la dificultad es aún mayor. La formación deportiva desde la infancia prácticamente no existe, por lo que los atletas deben:

  • entrenar en el extranjero
  • adaptarse tardíamente a la técnica
  • financiar gran parte de su preparación

Por ello, el hecho de completar la carrera adquiere un valor histórico.

El resultado: última posición, pero un triunfo simbólico

Martínez terminó en el lugar 108, resultado que ha generado conversación en redes sociales. Sin embargo, especialistas coinciden en que el objetivo principal no era competir por medallas, sino abrir camino en una disciplina donde México nunca había tenido representación femenina.

La propia atleta lo explicó tras su participación:

“No vine pensando en una medalla. Vine pensando en representar a México y demostrar que también podemos estar aquí”.

En deportes invernales, particularmente en esquí de fondo, la diferencia entre atletas de países con tradición —como Noruega, Suecia o Finlandia— y naciones emergentes puede ser de décadas de preparación estructural. Muchos competidores olímpicos llevan entrenando desde los cinco o seis años de edad.

Un precedente para el olimpismo mexicano

La importancia histórica

La participación de Regina Martínez se suma a un proceso gradual de presencia mexicana en los Juegos Olímpicos de Invierno. Durante décadas, el país apenas enviaba delegaciones simbólicas; hoy, cada edición incorpora atletas en nuevas disciplinas.

Su caso es especialmente relevante porque rompe una barrera de género y especialidad: nunca antes una mexicana había competido en esquí de fondo.

Autoridades deportivas destacaron que este tipo de participaciones permiten:

  • visibilizar deportes desconocidos en el país
  • generar interés en nuevas generaciones
  • facilitar apoyos futuros

La atleta también subrayó ese objetivo:

“Quiero que las niñas mexicanas sepan que sí se puede, aunque vengas de un lugar donde no hay nieve”.

El camino hasta los Juegos Olímpicos

Martínez tuvo que desarrollar su carrera fuera de México. Para poder clasificarse, entrenó durante años en pistas internacionales y competiciones clasificatorias de la Federación Internacional de Esquí (FIS).

El proceso incluye:

  • puntos de clasificación
  • rankings internacionales
  • estándares mínimos de tiempo

Cumplir esos criterios ya representa un logro deportivo considerable para un atleta proveniente de un país sin estructura invernal.

Más allá del resultado

Aunque terminó en las últimas posiciones, su participación se interpreta como un avance estructural. En el olimpismo moderno, especialmente para países sin tradición invernal, el primer objetivo no es el podio, sino la permanencia.

La historia del deporte muestra que varias naciones comenzaron de esa forma: primero participación, luego clasificación constante y finalmente competitividad.

La presencia de Regina Martínez en Milano-Cortina 2026 se inserta precisamente en esa fase inicial.

Su competencia no se mide únicamente contra el cronómetro, sino contra las limitaciones históricas del deporte invernal mexicano. Y en ese sentido, el objetivo se cumplió: México ya tiene representación femenina en esquí de fondo olímpico.

Con ello, la atleta abrió una puerta que antes simplemente no existía.

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