Amenaza imperialista: Estados Unidos y la respuesta de Sheinbaum

Estados Unidos ejerce una hegemonía imperialista amenazando y violando la soberanía de países como México, Colombia y Cuba bajo el pretexto de seguridad.

Estados Unidos ha adoptado una postura imperialista que desafía el orden internacional. Sus acciones, desprovistas de justificaciones legítimas y presumidas abiertamente, normalizan la violación de derechos fundamentales a nivel global.


En este contexto, los medios de comunicación, las redes sociales y la Inteligencia Artificial juegan un papel crucial al moldear el debate público y construir narrativas que contribuyen a la erosión de los principios que sustentan el orden mundial.


La reciente intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro se suman a una serie de amenazas directas contra la soberanía de Colombia y Cuba.


Estados Unidos también ha planteado propuestas sobre el control de territorios estratégicos como Groenlandia y el Canal de Panamá, así como advertencias reiteradas de intervención militar en México bajo el pretexto del combate a los cárteles, designados como terroristas por EE. UU. Esta escalada de tensión crea un clima de incertidumbre y amenaza la estabilidad regional.


Amenaza constante y banalización


En México, la vida cotidiana se desarrolla bajo la sombra constante de esta amenaza externa. Su reiteración ha sido banalizada hasta el extremo. La administración de Trump y su gabinete presentan esta amenaza con frívola insistencia, mientras que la presidenta Sheinbaum descarta categóricamente cualquier intervención argumentando la soberanía nacional. Sin embargo, este argumento parece insuficiente para contener a un poder que opera sin restricciones ni contrapesos.


La ciudadanía mexicana convive con esta amenaza con una mezcla de atención y pasividad, como quien espera a Godot.


La incertidumbre sobre las intenciones reales de Estados Unidos persiste: ¿se trata de una campaña permanente de Trump frente a su electorado? ¿Busca presionar a México para acelerar la agenda de seguridad “compartida”? ¿Condiciona la aceptación de un rol activo de tropas o agentes de inteligencia en el territorio nacional? ¿O se dirige hacia una acción unilateral e ilegítima con consecuencias imprevisibles?


Diplomacia y acuerdos


Tanto Trump como Sheinbaum han privilegiado la construcción de su imagen ante sus respectivas audiencias, eludiendo confrontar la gravedad real de la amenaza. Sin embargo, fuentes señalan la existencia de acuerdos preliminares entre ambos gobiernos para coordinar la detención de criminales de alto perfil asociados al fentanilo. Esta estrategia podría eventualmente extenderse a actores políticos vinculados al narcotráfico, incluidos gobernadores en funciones y miembros del Ejército.


Mientras que en otros casos no se molesta en dar pretextos, con México Trump respalda su amenaza en supuestos argumentos de seguridad, como el riesgo del fentanilo. Al respecto, la CDC informa que en los 12 meses que concluyeron en agosto de 2025, se registraron unas 73 mil muertes por sobredosis, lo que supone una caída de cerca del 21% en comparación con las 92 mil muertes del año anterior.


Presión política interna y externa


Paralelamente, en el ámbito interno, Trump libra otras batallas para consolidar su hegemonía. A las tensiones sobre los límites del poder presidencial para emplear la fuerza militar sin autorización del Congreso se suman los conflictos entre la ciudadanía y los agentes federales. La violencia institucional del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha trascendido a las comunidades migrantes, afectando a sectores cada vez más amplios de la sociedad estadounidense y generando un descontento creciente que se refleja en protestas que se multiplican en todos los estados del país.


Los hechos recientes muestran la implementación de la nueva estrategia de seguridad nacional propuesta por el gobierno de Trump, bajo la cual toda la región funciona como zona de contención estratégica. Esta estrategia normaliza la presión sobre actores soberanos, incluyendo a México, que actúa como muro migratorio y de seguridad. El país enfrenta coerciones políticas, económicas y comerciales que limitan su autonomía, situándolo en una creciente subordinación de facto frente a Washington.


Incertidumbre y desafíos


En estos tiempos inciertos, nadie puede asegurar ni descartar una intervención militar en México. Lo ocurrido en Venezuela demuestra que, por absurda que parezca, cualquier amenaza es posible en la era de Trump. La comunidad internacional debe vigilar de cerca esta situación y trabajar para prevenir un escenario de escalada de violencia en la región.


La tensión entre Estados Unidos y México refleja los desafíos del siglo XXI: el auge del nacionalismo, la fragilidad del orden internacional y la necesidad de construir una arquitectura de seguridad regional basada en el respeto a la soberanía e independencia de cada país. Es crucial que se priorice el diálogo y la cooperación multilateral para evitar un escenario de conflicto armado en América Latina.

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