México rechaza investigación de EU por sobrecapacidad manufacturera
México rechazó ser incluido en la investigación de EU por sobrecapacidad manufacturera, argumentando que no existe base legal ni fáctica, además de que ambas economías están interconectadas.
La Secretaría de Economía de México presentó una solicitud formal a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para ser excluido de la investigación iniciada por la Sección 301 sobre “exceso estructural de capacidad” en el sector manufacturero. Esta acción surge como respuesta a la investigación publicada el 17 de marzo de 2026 en el Federal Register, la cual busca identificar actos, políticas y prácticas de ciertas economías que generen sobrecapacidad estructural en sectores manufactureros.
En su documento, México argumenta que no existe ni una base legal ni fáctica para incluir al país en este proceso. Señalan que mantener a México dentro de la investigación podría generar un impacto negativo en las cadenas de suministro de América del Norte, debilitando la cooperación regional, aumentando los costos de producción y los precios, y eventualmente provocando una pérdida aún mayor de empleos manufactureros.
México excluido: La defensa ante el modelo económico estadounidense
La Secretaría de Economía destaca que la manufactura en México y Estados Unidos opera como una sola economía. En muchas industrias, las decisiones sobre producción se toman considerando a ambos países como un ente único, lo que evidencia la estrecha integración económica entre ambas naciones.
Para respaldar su argumento, el gobierno mexicano cita datos del Bureau of Labor Statistics y del INEGI, mostrando que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 Estados Unidos perdió 102 mil empleos manufactureros, mientras que México eliminó 111 mil 347 plazas en el mismo periodo. Esta pérdida conjunta supera los 213 mil puestos de trabajo.
Sectores afectados: La integración regional como evidencia
Los sectores más afectados por la reducción del empleo fueron aquellos con mayor integración regional. En equipo de transporte se perdieron 64 mil 636 empleos entre ambos países; en plásticos y hule, 25 mil 62 plazas; y en maquinaria, más de 18 mil puestos. Esta caída sincronizada en el empleo demuestra que México no tiene una sobrecapacidad estructural, ya que si existiese, el ciclo manufacturero mexicano se desacoplaría del estadounidense cuando se debilitara la demanda en Estados Unidos.
Como ejemplo más claro, se menciona el sector automotriz, donde autopartes y componentes cruzan múltiples veces la frontera antes de convertirse en un vehículo terminado, bajo reglas de origen del T-MEC y decisiones coordinadas por armadoras privadas. Este flujo constante de producción entre México y Estados Unidos refleja la interdependencia económica existente entre ambos países.
La Secretaría de Economía también rechazó la definición utilizada por USTR sobre “sobrecapacidad estructural”, la cual asocia capacidad industrial subutilizada con incentivos gubernamentales que distorsionan el mercado. La administración mexicana afirmó que este supuesto es incompatible con el modelo económico mexicano y recordó que la Constitución prohíbe prácticas monopólicas y obliga a mantener principios de competencia, productividad y disciplina fiscal.
Perspectivas futuras: El desafío para la cooperación económica
Esta situación presenta un desafío importante para la cooperación económica entre México y Estados Unidos. La resolución de esta investigación tendrá un impacto directo en las relaciones comerciales entre ambos países, así como en la estabilidad de las cadenas de suministro de América del Norte. Es crucial que ambas partes busquen soluciones constructivas que protejan los intereses de sus respectivos sectores económicos y fortalezcan la integración regional.
En el cierre, es importante destacar que el éxito de la economía mexicana depende en gran medida de su capacidad para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado global. La diversificación económica, la innovación tecnológica y la formación de capital humano son elementos esenciales para asegurar el crecimiento sostenible y el desarrollo integral del país.
El futuro de la cooperación económica entre México y Estados Unidos dependerá en gran medida de la voluntad política de ambas naciones para trabajar juntas en la búsqueda de soluciones que beneficien a todos los sectores involucrados. La construcción de un entorno comercial más justo y predecible es fundamental para garantizar el bienestar económico de ambos países.
Es necesario recordar que la investigación sobre la “sobrecapacidad estructural” no solo afecta al sector manufacturero, sino que tiene implicaciones en una amplia gama de sectores afectados. La incertidumbre generada por este proceso puede desincentivar la inversión extranjera y afectar negativamente el crecimiento económico de ambas naciones.
En conclusión, el gobierno mexicano ha presentado argumentos sólidos para solicitar su exclusión de la investigación sobre “sobrecapacidad estructural”. Es fundamental que se escuchen las voces de los países involucrados y que se busquen soluciones que promuevan la cooperación económica y el desarrollo sostenible en América del Norte. La integración regional es una oportunidad invaluable para fortalecer la economía global, pero requiere de un diálogo constructivo y de una voluntad política firme por parte de todos los actores involucrados.
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