Donovan Carrillo patina “My Way” de Elvis: dedica emotiva rutina a su abuela
El mexicano dedicó su rutina olímpica a su abuela con la canción My Way en los Juegos de Invierno Milano-Cortina 2026.
El patinador artístico mexicano Donovan Carrillo volvió a hacer historia y, sobre todo, a conmover al público internacional. En la final masculina de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, celebrada el 13 de febrero de 2026, el jalisciense presentó un programa libre distinto a todo lo que había mostrado en su carrera: un homenaje familiar construido alrededor de la canción “My Way” de Elvis Presley.
La actuación no solo representó una evolución deportiva, también fue un momento profundamente personal. La música elegida tenía una dedicatoria muy específica: su abuela.
Una rutina olímpica con significado personal
Carrillo, quien se ha caracterizado por llevar la cultura mexicana al hielo —desde música latina hasta vestuarios inspirados en el mariachi— decidió cambiar su narrativa artística para esta final olímpica.
Su programa libre incluyó un medley de canciones del llamado “Rey del Rock”:
- My Way
- Trouble
- Jailhouse Rock
- A Little Less Conversation
La rutina comenzó con My Way, pieza que marcó el tono emocional del programa, y luego evolucionó hacia segmentos más dinámicos y técnicos con los temas restantes, combinando dramatismo y explosividad sobre la pista.
La elección no fue casual.
La promesa que esperó años
Durante años, la abuela materna del atleta le pidió que patinara con esa canción en una competencia importante. Carrillo decidió guardarla para un momento especial… y eligió los Juegos Olímpicos.
Tras su participación, el patinador explicó el significado:
“Una de mis abuelitas siempre me insistió que patinara esta canción y yo la estaba guardando para un momento especial… hoy la patiné”.
El mensaje fue todavía más profundo: meses antes había fallecido uno de sus abuelos, lo que terminó de motivarlo a usarla en el escenario más grande del deporte invernal.
“Haber vivido algo así me inspiró todavía más para transmitir este mensaje al mundo”.
¿Cómo le fue a Donovan Carrillo en la final olímpica?
En el programa libre del 13 de febrero, Carrillo obtuvo 219.06 puntos.
El resultado reflejó el equilibrio entre ejecución técnica y componentes artísticos en una competencia con 29 patinadores, donde solo 24 avanzaron a la final.
El mexicano llegó a la definición gracias a su programa corto —patinado con Hip-Hip Chin Chin— repitiendo la hazaña que ya había conseguido en los Juegos Olímpicos de Beijing 2022.
Al final de la jornada, el mexicano terminó en el lugar número 22 de la tabla (lista completa de lugares aquí).
Más que deporte: el impacto cultural de Carrillo
Donovan Carrillo no solo compite: representa un fenómeno deportivo en México. El patinaje artístico es un deporte sin infraestructura histórica en el país —sin tradición invernal ni pistas suficientes— y aun así el atleta ha logrado finales olímpicas consecutivas.
Su participación tiene relevancia por tres razones:
1. Inspiración deportiva
Ha impulsado el crecimiento del patinaje artístico en México y Latinoamérica, una región donde este deporte era prácticamente inexistente a nivel olímpico.
2. Identidad cultural
En Beijing 2022 conquistó al público con música latina; en Milano-Cortina 2026 apostó por una narrativa emocional universal.
3. Humanización del atleta olímpico
El homenaje familiar conectó incluso con espectadores ajenos al patinaje.
Analistas deportivos coinciden en que la historia personal detrás del programa suele influir en la conexión con jueces y audiencia, especialmente en disciplinas calificadas por componentes artísticos.
El significado de “My Way” en un escenario olímpico
La canción elegida no es cualquier pieza musical. My Way es tradicionalmente asociada con despedidas, legado y decisiones personales, es decir, una melodía sumamente emotiva, lo que convirtió la rutina en una historia contada sobre hielo.
La coreografía alternó saltos, secuencias de pasos y cambios de intensidad musical para acompañar esa narrativa emocional.
Más allá del puntaje, el momento quedó marcado como uno de los más emotivos de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.
Un legado que va más allá de las medallas
Carrillo no ganó una presea, pero sí algo que pocas veces se mide en resultados deportivos: impacto cultural.
El patinador mexicano transformó una competencia olímpica en un homenaje familiar global.
Su actuación recordó que el deporte de alto rendimiento no solo se trata de técnica, sino también de historias humanas.
En el hielo de Italia no solo compitió un atleta: patinó un nieto cumpliendo una promesa.
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