Abren en Argentina escuela “therian”: enseñan a alumnos a caminar y comportarse como animales
“Fyrulais” ofrece talleres inspirados en conducta animal y desata debate en redes y especialistas.
Un proyecto educativo poco convencional desató debate en redes sociales y medios latinoamericanos. En Argentina abrió “Fyrulais”, un espacio que sus organizadores describen como la primera “escuela” dedicada a enseñar habilidades vinculadas con la llamada cultura therian, una comunidad internacional de personas que se identifican espiritualmente o psicológicamente con animales.
La noticia comenzó a difundirse públicamente el 15 de febrero de 2026, cuando videos del lugar circularon en redes sociales mostrando a alumnos practicando movimientos corporales similares a los de perros y otros animales dentro de un salón acondicionado.
¿Qué es la cultura Therian?
Una identidad no humana simbólica
El término therian proviene del inglés therianthropy (teriantropía), concepto cultural y psicológico que describe a personas que sienten una fuerte identificación con un animal específico —por ejemplo, lobo, gato o perro— sin que implique creer literalmente que son biológicamente ese animal.
Investigadores de culturas digitales consideran este fenómeno una subcultura nacida en foros de internet a finales de los años noventa, especialmente en comunidades juveniles vinculadas al cosplay, rol en línea y expresión de identidad.
En la mayoría de los casos se trata de una práctica simbólica y emocional: quienes participan adoptan comportamientos, posturas o dinámicas sociales inspiradas en el animal con el que se identifican.
¿Cómo funciona la escuela “Fyrulais”?
Clases de comportamiento y movimiento corporal
El espacio ofrece talleres prácticos enfocados en expresión corporal. Entre las actividades que se muestran en los videos promocionales se encuentran:
- caminata en cuatro apoyos
- saltos
- juegos grupales de manada
- vocalizaciones como ladridos
- posturas corporales inspiradas en animales
Los organizadores explican que no lo conciben como una institución educativa formal, sino como un taller recreativo y de socialización.
“Es un lugar de expresión, no de reemplazo de la vida cotidiana”, señalan en la presentación difundida en redes.
La propuesta está dirigida principalmente a adolescentes y jóvenes interesados en comunidades de identidad alternativa, cultura cosplay y dinámicas performativas.
Reacciones: entre apoyo, curiosidad y crítica
La apertura generó reacciones polarizadas. Mientras algunos usuarios lo ven como un espacio de contención social y creatividad, otros cuestionan su enfoque pedagógico.
Psicólogos consultados por medios argentinos explican que este tipo de prácticas pueden entenderse como formas de juego simbólico prolongado, similares a interpretaciones teatrales o recreaciones de rol en vivo (LARP).
Especialistas en salud mental señalan que, en sí mismas, estas actividades no constituyen un trastorno psicológico, siempre que la persona mantenga conciencia de la realidad y funcionalidad en su vida cotidiana.
“La clave está en distinguir entre identidad simbólica y desconexión de la realidad”, explican profesionales clínicos.
El fenómeno global detrás del caso
Subculturas digitales y nuevas formas de identidad
El caso de Fyrulais no es aislado. Durante los últimos años han crecido comunidades en línea relacionadas con:
- furries (aficionados a personajes antropomórficos)
- cosplay
- role play performativo
- identidades virtuales en videojuegos
Sociólogos consideran que estos fenómenos responden a cambios culturales impulsados por internet y redes sociales, donde los jóvenes construyen identidad a través de comunidades temáticas globales.
La diferencia clave es que el movimiento therian no gira alrededor del disfraz, sino de la vivencia emocional o simbólica.
¿Es una escuela real?
Autoridades educativas argentinas no han reconocido al espacio como institución académica. No emite certificados oficiales ni sustituye la educación obligatoria. Funciona como taller extracurricular privado, similar a academias de teatro físico o expresión corporal.
En ese sentido, su operación entra dentro de actividades recreativas permitidas, siempre que no suplante la escolarización formal.
Un debate cultural en crecimiento
El caso abrió una discusión más amplia sobre identidad juvenil, redes sociales y nuevas formas de pertenencia. Algunos especialistas señalan que estos espacios cumplen funciones de comunidad y socialización, especialmente en adolescentes que buscan grupos de afinidad.
Otros advierten la importancia de acompañamiento familiar para evitar aislamiento social.
Más allá de la polémica, la apertura de Fyrulais evidencia un fenómeno creciente: la aparición de comunidades culturales nacidas en internet que empiezan a trasladarse al mundo físico.
El debate, más que educativo, se ha vuelto social y generacional. Para unos es creatividad; para otros, preocupación. Pero todos coinciden en algo: refleja cambios profundos en la forma en que las nuevas generaciones construyen su identidad y sus espacios de pertenencia.
Compartir noticia