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Fuertes inundaciones convierten calles de la favela Rocinha en ríos en Río de Janeiro

Lluvias torrenciales provocaron corrientes de agua dentro de la favela Rocinha, en Brasil. Videos muestran calles y escaleras completamente inundadas.

Una intensa lluvia provocó inundaciones significativas la noche del martes 11 de febrero de 2026 en la favela Rocinha, en Río de Janeiro, Brasil. Videos difundidos en redes sociales muestran corrientes de agua descendiendo por escaleras y callejones del asentamiento, arrastrando basura, lodo y objetos, mientras vecinos intentaban resguardarse en viviendas y comercios.

El fenómeno ocurrió en cuestión de minutos: la precipitación se intensificó rápidamente y superó la capacidad del drenaje urbano en la zona montañosa donde se ubica la comunidad. Hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales, pero sí afectaciones materiales y evacuaciones preventivas.

La tormenta que desbordó la comunidad

Rocinha —considerada la favela más grande de Brasil— está construida sobre laderas pronunciadas del cerro Dois Irmãos. Debido a su geografía, cuando las lluvias son intensas, el agua baja con gran velocidad por pasajes estrechos y escaleras, convirtiéndolos en auténticos torrentes.

En los videos grabados por habitantes se observan corrientes violentas que recorren calles angostas y zonas comerciales. Un vecino que grabó el momento comentó:

“El agua empezó de repente y bajó con mucha fuerza”.

Otro testimonio difundido en línea relata:

“Nunca había visto bajar tanta agua en tan poco tiempo”.

El flujo arrastró contenedores, motocicletas estacionadas y mercancía, además de ingresar a viviendas ubicadas en niveles bajos.

¿Por qué Rocinha es tan vulnerable?

Rocinha alberga a más de 100 mil habitantes en apenas un kilómetro cuadrado. La alta densidad poblacional, la urbanización informal y la escasez de sistemas de drenaje profundo hacen que la zona sea particularmente susceptible a inundaciones y deslaves.

A diferencia de barrios planificados, muchas viviendas están construidas sobre pendientes sin canalización pluvial adecuada. Esto provoca que, durante tormentas intensas, el agua de lluvia no sea absorbida por el suelo ni conducida por alcantarillas, sino que circule libremente por calles y escaleras.

Especialistas en urbanismo de riesgo explican que en comunidades asentadas en laderas:

  • El pavimento impermeabiliza el terreno
  • No existe red pluvial suficiente
  • El agua acelera por gravedad
  • Aumenta el riesgo de deslizamientos

Contexto meteorológico en Río de Janeiro

Febrero corresponde al verano austral en Brasil, temporada caracterizada por lluvias convectivas intensas y de corta duración. En Río de Janeiro estos eventos suelen presentarse por la tarde o noche, cuando el aire cálido y húmedo proveniente del Atlántico interactúa con el relieve montañoso.

Este tipo de tormentas puede descargar en pocas horas la lluvia equivalente a varios días. Cuando el suelo ya está saturado, el agua escurre superficialmente y genera inundaciones repentinas.

Protección Civil municipal ha advertido en años anteriores que las favelas ubicadas en pendientes —incluyendo Rocinha— figuran entre las zonas de mayor riesgo hidrometeorológico en la ciudad.

Respuesta y riesgos posteriores

Autoridades locales desplegaron equipos de emergencia para monitorear la situación, revisar viviendas afectadas y descartar deslizamientos de tierra. El principal peligro tras una inundación súbita no es únicamente el agua, sino el debilitamiento del terreno.

Ingenieros y rescatistas suelen evaluar:

Deslaves

El suelo saturado puede ceder horas después de la lluvia.

Cortes eléctricos

El agua puede dañar cableado y provocar cortocircuitos.

Contaminación

Las corrientes arrastran aguas residuales y basura.

Habitantes de la zona comenzaron labores de limpieza retirando lodo acumulado dentro de viviendas y negocios.

Un problema recurrente

Las inundaciones en Rocinha no son un fenómeno aislado. Cada temporada de lluvias, diversas comunidades de Río de Janeiro enfrentan situaciones similares debido a la combinación de factores naturales y urbanos: relieve abrupto, ocupación irregular del suelo y sistemas de drenaje insuficientes.

Expertos en gestión de desastres advierten que los eventos extremos son cada vez más frecuentes en ciudades tropicales costeras. Cuando las lluvias intensas coinciden con áreas densamente pobladas y vulnerables, el impacto puede ser desproporcionado.

Aunque en esta ocasión la ausencia de víctimas evitó una tragedia mayor, los daños materiales y el riesgo de derrumbes mantienen en alerta a la población. La prioridad ahora es revisar estructuras y estabilizar terrenos para evitar incidentes posteriores.

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