Donald Trump asegura que México dejará de enviar petróleo a Cuba: tensión diplomática aumenta
El presidente de Estados Unidos aseguró que México suspenderá el suministro de petróleo a Cuba como parte de una nueva estrategia de presión sobre La Habana. El gobierno mexicano niega un acuerdo y defiende su soberanía energética, mientras crecen las alertas por el impacto regional y humanitario.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que México dejará de suministrar petróleo a Cuba, en un contexto de creciente presión económica sobre La Habana y de reclamos de Washington para aislar al régimen cubano. La declaración, hecha en la Casa Blanca ante periodistas, ha generado un marcado contraste con las versiones oficiales del gobierno mexicano, que sostienen una política soberana en torno a los envíos energéticos y advierten sobre posibles consecuencias humanitarias.
Trump declaró que “México va a dejar de enviarles petróleo” y describió a Cuba como “una nación fallida” incapaz de recibir recursos energéticos de otros países. Añadió que su gobierno busca “cuidar a la gente que está aquí y que es de Cuba”, refiriéndose a la comunidad cubano-estadounidense, al tiempo que aseguró que se realizan negociaciones con autoridades cubanas que podrían estar “bastante cerca” de un acuerdo sobre energía.
Acuerdo pendiente y narrativa de Washington
Las declaraciones se dan en medio de una estrategia desplegada por la administración de Trump para restringir el flujo de petróleo a la isla, parte de un nuevo enfoque de sanciones y medidas económicas dirigidas a presionar al gobierno cubano hacia supuestas reformas democráticas. El mandatario estadounidense firmó recientemente una orden ejecutiva que autoriza aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, dando así un respaldo legal a posibles sanciones comerciales que afectarían a terceros países, incluido México.
La orden mencionada por Trump se enmarca en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), y procura permitir la imposición de tarifas aduaneras adicionales a bienes importados desde países que directa o indirectamente suministren crudo a Cuba, intensificando así la presión económica sobre el régimen de La Habana.
México niega coordinación en corte del suministro
Por su parte, el gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha rechazado que exista un acuerdo con Estados Unidos para cesar el envío de petróleo a Cuba. Según la mandataria, en ninguna de las conversaciones que ha sostenido con Trump se abordó el tema del petróleo, y cualquier acción sobre el suministro energético es una decisión soberana del Estado mexicano.
Sheinbaum ha explicado que México planea enviar ayuda humanitaria a Cuba, incluyendo alimentos y suministros básicos, mientras se exploran “todas las vías diplomáticas” para atender la crisis en la isla sin comprometer la seguridad energética de su pueblo ni someterse a presiones externas.
La contradicción entre la versión de Trump y la del gobierno mexicano refleja tensiones crecientes en la relación bilateral y marca un punto álgido en la política regional respecto a Cuba.
Contexto histórico y geopolítico de los suministros de petróleo
La situación se enmarca en una larga historia de sanciones energéticas y políticas hostiles entre Estados Unidos y Cuba. Tradicionalmente, el embargo estadounidense ha buscado aislar económicamente a Cuba desde la década de 1960, aunque en años recientes ha habido periodos de reaproximación y ajustes. Las sanciones más recientes, como la orden firmada en enero de 2026, representan una escalada en la aplicación de medidas económicas para restringir el acceso de La Habana a recursos críticos como el petróleo.
Cuba depende en gran medida de importaciones de petróleo para sostener su economía y su sistema eléctrico, un hecho que ha sido exacerbado tras la suspensión de suministros de Venezuela, su anterior principal proveedor. Según datos de 2025, México se había convertido en una fuente significativa de hidrocarburos para la isla, representando alrededor del 44 % de las importaciones de petróleo cubano, mientras que las exportaciones venezolanas disminuyeron notablemente.
Repercusiones políticas y humanitarias
El debate sobre la interrupción del envío de hidrocarburos plantea preocupaciones humanitarias en Cuba, donde la escasez energética ha generado cortes de electricidad, afectaciones al sector agrícola y limitaciones en servicios básicos. El gobierno mexicano ha señalado que una interrupción tajante del suministro podría desencadenar una crisis mayor, razón por la cual se propone enviar ayuda humanitaria complementaria.
En tanto, analistas internacionales advierten que la presión estadounidense podría tener implicaciones más amplias en la estabilidad de la región y en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, especialmente considerando el peso económico de ambos países y su interdependencia bajo acuerdos como el T-MEC.
La afirmación de Donald Trump sobre el fin del envío de petróleo mexicano a Cuba profundiza un debate diplomático de alto impacto regional, marcado por versiones contradictorias entre Washington y la Ciudad de México. Las repercusiones de este episodio podrían extenderse más allá de la política energética, afectando las relaciones bilaterales y la vida cotidiana de millones de ciudadanos en el Caribe y América del Norte.
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