Así destruyen en horas las esculturas del Festival de la Nieve de Sapporo en Japón
Tras el cierre del famoso festival invernal, excavadoras derriban las esculturas de hielo en Susukino. La razón no es estética, es seguridad.
El invierno japonés tiene una de sus postales más icónicas en la ciudad de Sapporo, al norte del país, donde cada año se celebra uno de los eventos culturales más visitados de Asia: el Festival de la Nieve. Durante una semana, parques y avenidas se convierten en galerías al aire libre con enormes esculturas de nieve y hielo iluminadas por la noche. Sin embargo, lo que tardó semanas en construirse puede desaparecer en apenas unas horas.
Dos días después de concluir la edición más reciente, trabajadores municipales comenzaron el proceso que sorprende a miles de visitantes cada año: la destrucción controlada de las esculturas del distrito de Susukino, la zona nocturna más famosa de la ciudad.
Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran excavadoras y maquinaria pesada derribando figuras de varios metros de altura, mientras bloques de hielo se fragmentan y son retirados en camiones. La escena, lejos de ser un acto improvisado, forma parte de un protocolo de seguridad y logística previsto desde la planeación del evento.
Un festival que transforma la ciudad
El Festival de la Nieve de Sapporo se celebra desde 1950 y ha crecido hasta convertirse en una de las principales atracciones turísticas del invierno japonés. Cada febrero atrae a millones de visitantes nacionales e internacionales.
El evento se divide en tres zonas principales:
Odori Park
Aquí se instalan las esculturas monumentales de nieve, algunas de ellas réplicas de castillos, templos o personajes históricos que pueden superar los 15 metros de altura.
Tsudome
Área familiar con actividades recreativas invernales como toboganes de nieve.
Susukino
La sección más particular: esculturas de hielo talladas con precisión artística, iluminadas con luces de colores y colocadas en plena zona urbana.
Un organizador del festival suele explicar la magnitud del trabajo:
“Cada escultura requiere semanas de preparación y equipos especializados”.
Los bloques de hielo utilizados provienen de lagos congelados y son transportados cuidadosamente para evitar fracturas.
¿Por qué deben destruirse?
A diferencia de lo que muchos turistas imaginan, las esculturas no se derriten simplemente con el paso de los días. La decisión de desmontarlas rápidamente es intencional.
Seguridad pública
Con el aumento de temperatura tras el festival, el hielo pierde estabilidad estructural. Grandes piezas pueden desprenderse sin aviso.
Las autoridades locales advierten:
“Dejar las esculturas en pie sería peligroso para peatones y tráfico”.
El distrito de Susukino es un área comercial activa con bares, restaurantes y hoteles abiertos las 24 horas. Mantener estructuras de hielo gigantes en medio de calles transitadas representaría un riesgo.
Logística urbana
Además, las avenidas deben reabrirse a la circulación normal. Sapporo es la ciudad más grande de la isla de Hokkaido y no puede mantener bloqueadas arterias principales durante semanas.
El retiro rápido permite que en menos de un día la zona vuelva a operar con normalidad.
¿Cómo se realiza la demolición?
El proceso comienza la madrugada posterior al cierre del festival. Equipos municipales coordinados trabajan simultáneamente:
- Se cierran las calles
- Excavadoras golpean la base de las esculturas
- El hielo se fragmenta
- Se carga en camiones
- Se transporta para su desecho o reutilización
En cuestión de horas, el paisaje cambia por completo.
Un trabajador municipal describe la rutina:
“Es impresionante: anoche había turistas tomando fotos y hoy la calle está vacía”.
El contraste emocional
Para muchos visitantes, la demolición resulta impactante. Algunos turistas incluso acuden expresamente a verla, convirtiéndola en un espectáculo inesperado.
El fenómeno refleja una idea profundamente ligada a la cultura japonesa: la belleza efímera. Similar a la floración del cerezo (sakura), el festival está diseñado para ser temporal.
Historiadores culturales explican que la naturaleza transitoria no es un defecto, sino parte del significado:
“La experiencia es valiosa precisamente porque no dura”.
Las esculturas no buscan permanencia, sino memoria.
Impacto turístico y económico
El Festival de la Nieve genera una importante derrama económica para Sapporo. Hoteles, restaurantes y comercios registran su temporada alta durante esos días. También participan artistas internacionales invitados, fuerzas militares de ingeniería y voluntarios.
Además, el evento se ha convertido en un símbolo global del invierno japonés, comparable a otros grandes festivales de temporada del país.
Más allá del hielo
Aunque el final puede parecer abrupto, la destrucción forma parte del ciclo anual. Al día siguiente, no quedan esculturas, ni luces, ni nieve compactada.
Solo la ciudad.
Y, según los organizadores, ese contraste es precisamente el mensaje:
“El festival termina, pero la experiencia permanece en quienes lo vivieron”.
En Sapporo, la nieve no solo se celebra… también se deja ir.
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