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Olas gigantes captadas por surfista en Nazaré impresionan al mundo

Un profesional del surf extremo registró montañas de agua en el Atlántico. El fenómeno científico detrás de las olas más grandes del planeta.

El surfista profesional Mason Hyce Barnes, reconocido por desafiar olas gigantes en la costa portuguesa de Nazaré, volvió a poner al océano en el centro de la conversación global tras difundirse imágenes impactantes de enormes paredes de agua avanzando con violencia mar adentro. El material, grabado desde la orilla y compartido rápidamente en redes sociales, muestra olas colosales elevándose como si fueran acantilados líquidos.

Las escenas no solo sorprendieron por su belleza y peligro, sino porque ilustran un fenómeno oceánico real que científicos y navegantes estudian desde hace décadas: las llamadas olas gigantes o monster waves, capaces de superar por mucho el tamaño habitual del oleaje.

El registro del surfista

Barnes, acostumbrado a surfear condiciones extremas, ha participado en temporadas de olas grandes en Nazaré, Portugal, considerado el epicentro mundial del big wave surfing. Allí, cada invierno, surfistas profesionales se enfrentan a muros de agua que pueden superar los 20 metros.

En las imágenes difundidas, la escala resulta evidente: las olas rompen con tal fuerza que la espuma se levanta como niebla marina y la superficie del océano parece deformarse.

El propio ambiente evidencia el peligro: corrientes violentas, viento sostenido y un oleaje irregular que no corresponde a condiciones normales de playa.

Un experimentado surfista de olas grandes suele describirlo así:

“No son olas, son edificios en movimiento”.

La grabación volvió viral el fenómeno porque permite observar algo que pocas veces ocurre frente a testigos: la formación casi continua de series extremadamente altas.

¿Por qué Nazaré produce las olas más grandes del mundo?

El cañón submarino

El secreto de Nazaré no está en el viento, sino bajo el agua. Frente a la costa portuguesa se encuentra el Cañón de Nazaré, un enorme valle submarino de más de 200 kilómetros de longitud y gran profundidad.

Cuando las tormentas del Atlántico Norte generan oleaje, la energía viaja miles de kilómetros hasta chocar con la plataforma continental. Allí ocurre un efecto físico particular:

  • el cañón canaliza la energía
  • las corrientes se concentran
  • las olas se comprimen
  • la altura se multiplica

Esto provoca que, al acercarse a la costa, varias ondas se superpongan creando paredes de agua excepcionales.

Oceanógrafos explican el fenómeno de forma sencilla:

“La energía del océano no desaparece, se concentra”.

El resultado es una ola capaz de duplicar o triplicar el tamaño del oleaje habitual.

¿Qué son realmente las “olas monstruo”?

Durante siglos, marinos reportaron olas descomunales que parecían imposibles. Durante mucho tiempo la ciencia dudó de su existencia. Hoy se sabe que sí ocurren.

Las rogue waves u olas anómalas se forman por la combinación de:

  • tormentas lejanas
  • corrientes contrarias
  • topografía submarina
  • resonancia de energía

No son tsunamis (que se originan por terremotos), sino fenómenos meteorológicos y oceánicos.

Un investigador en dinámica marina resume:

“No llegan por sismos, nacen del propio mar”.

Estas olas pueden aparecer sin aviso previo, lo que las vuelve especialmente peligrosas para barcos y plataformas.

El riesgo para los surfistas

Surfear olas gigantes es considerado uno de los deportes más peligrosos del mundo. A diferencia del surf tradicional, aquí no se rema: los atletas son remolcados por motos acuáticas para alcanzar velocidad suficiente.

Los riesgos incluyen:

  • impacto equivalente a un accidente automovilístico
  • inmersión prolongada bajo varias olas consecutivas
  • corrientes de retorno extremadamente fuertes
  • desorientación bajo el agua

Un surfista de big wave suele enfrentar algo particular: al caer, puede quedar atrapado durante largos segundos sin poder subir a respirar.

Por eso utilizan chalecos inflables de emergencia y equipos de rescate coordinados.

“La ola no intenta tumbarte: intenta hundirte”, explican rescatistas especializados.

¿Influye el cambio climático?

Investigadores del océano señalan que el calentamiento global no crea las olas gigantes, pero sí puede modificar su frecuencia. El aumento de tormentas intensas en el Atlántico Norte incrementa la energía del oleaje que llega a Europa.

Más energía significa mayor probabilidad de olas excepcionales.

Esto no implica que todos los años haya récords, pero sí condiciones más variables y extremas.

El poder del océano

Las imágenes registradas por Mason Hyce Barnes recuerdan un hecho que la oceanografía repite desde hace décadas: el mar es un sistema dinámico, no una superficie estable.

Lo que para el espectador es un espectáculo visual, para navegantes y científicos es una demostración física de energía natural concentrada.

Las olas gigantes no son mitos, ni fenómenos raros irrepetibles. Son eventos poco frecuentes… pero completamente reales.

Y como advierten especialistas:

“El océano siempre es más fuerte que el ser humano”.

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