EE.UU. despliega el portaaviones USS Gerald R. Ford al Golfo Pérsico y aumenta la tensión con Irán
EE. UU. envía su portaaviones más grande, el USS Gerald R. Ford, al Medio Oriente como presión sobre Irán en medio de una posible segunda fase de sanciones.
La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en febrero de 2026 tras el anuncio del envío del portaaviones USS Gerald R. Ford hacia la región del Golfo Pérsico, una de las zonas estratégicas más sensibles del planeta por su producción energética y conflictos armados.
El despliegue fue confirmado por autoridades estadounidenses en medio de negociaciones diplomáticas sobre el programa nuclear iraní y el endurecimiento de sanciones económicas contra Teherán.
El buque partió de su zona de operaciones reciente para integrarse al grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln, con el objetivo de reforzar la presencia militar en Medio Oriente.
El mayor buque de guerra del mundo
El USS Gerald R. Ford (CVN-78) no es un portaaviones cualquiera. Se trata del buque insignia más avanzado de la Armada estadounidense y el mayor navío de guerra jamás construido, con aproximadamente 100,000 toneladas de desplazamiento y capacidad para operar más de 75 aeronaves de combate.
Entró oficialmente en servicio el 22 de julio de 2017 y utiliza sistemas de lanzamiento electromagnético para despegar aviones, lo que permite realizar más operaciones aéreas diarias que generaciones anteriores de portaaviones.
Funcionarios de Washington consideran su presencia un mensaje estratégico: disuasión sin declarar guerra.
Presión militar en medio de negociaciones nucleares
Durante una conferencia en la Casa Blanca, el presidente estadounidense afirmó que la movilización naval responde a la necesidad de alcanzar un acuerdo con Irán.
“Si no tenemos un acuerdo, lo necesitaremos. Si lo logramos, se retirará muy pronto”, declaró.
La administración estadounidense ha advertido que una segunda fase de presión podría incluir sanciones económicas más severas e incluso opciones militares si Teherán continúa enriqueciendo uranio a niveles cercanos al uso armamentístico.
El diálogo diplomático entre ambos países se reanudó el 6 de febrero de 2026 en Omán, uno de los mediadores tradicionales entre Washington y Teherán.
Contexto regional: protestas y confrontación indirecta
La decisión ocurre tras meses de inestabilidad interna en Irán y un aumento de enfrentamientos indirectos en Medio Oriente, donde milicias aliadas a Teherán han sido acusadas por Estados Unidos de atacar intereses occidentales en la región.
Organizaciones de derechos humanos también denunciaron la represión violenta de protestas internas iraníes durante enero de 2026, aumentando la presión internacional sobre el gobierno iraní.
Analistas de seguridad internacional señalan que el envío de un grupo de ataque naval completo —portaaviones, destructores y cruceros— suele utilizarse como señal diplomática coercitiva.
¿Qué busca Washington?
Expertos militares explican que el objetivo principal no es iniciar un conflicto, sino evitarlo.
El despliegue naval cumple tres funciones:
- Disuadir ataques a aliados de EE.UU. en Medio Oriente
- Proteger rutas petroleras en el Estrecho de Ormuz
- Presionar negociaciones nucleares
Un equilibrio entre diplomacia y fuerza
La Casa Blanca insiste en que la prioridad sigue siendo una solución diplomática, pero reconoce que la credibilidad de las negociaciones depende de la capacidad de presión militar.
En el pasado, movimientos similares de portaaviones precedieron acuerdos internacionales, pero también crisis armadas. Por ello, la llegada del USS Gerald R. Ford al Golfo Pérsico es vista por analistas como un momento crítico.
La región entra así en una fase delicada: conversaciones abiertas… con flotas de guerra desplegadas.
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