Los más ricos usan su dinero para obtener poder político: Oxfam México
La riqueza se concentra cada vez más en manos de unos pocos, quienes usan su poder económico para influir en la política y limitar la democracia.
La creciente desigualdad económica y su impacto en la democracia son temas de profunda preocupación a nivel mundial. El informe "Contra el imperio de los más ricos", elaborado por Oxfam, pone en evidencia cómo las fortunas de los mil millonarios han experimentado un aumento sostenido, concentrando una parte significativa de la riqueza global.
Carlos Brown Solá, director de Programas de Oxfam México, destaca en entrevista la relación entre la desigualdad económica y la democracia. El informe señala que la concentración de la riqueza no solo afecta la vida económica de la población, sino que también limita la participación política y la capacidad de las sociedades para tomar decisiones democráticas. "Tenemos a un grupo pequeño de personas que concentran una parte muy importante de la riqueza global, y eso es en detrimento de la vida de miles de millones de personas alrededor del mundo", advierte Brown Solá.
El poder económico se traduce en poder político
En América Latina y el Caribe, el poder político está cada vez más influenciado por el poder económico. La riqueza de los más ricos se concentra en sectores desregulados como finanzas, telecomunicaciones y energía, lo que les permite ejercer una influencia considerable en la toma de decisiones políticas.
"Los más ricos están usando su dinero para obtener poder político y lo hacen de tres maneras que son cada vez más claras", explica Brown Solá. Estas formas incluyen la compra de apoyo electoral, el control de medios de comunicación y redes sociales, así como el acceso directo a las instituciones públicas.
La necesidad de impuestos progresivos
Brown Solá sostiene que este fenómeno no es inevitable y que se puede revertir mediante la adopción de decisiones políticas distintas. Uno de los cambios clave sería la implementación de impuestos a las grandes fortunas y a las herencias millonarias, lo que permitiría redistribuir la riqueza y reducir la desigualdad.
"Las desigualdades son derivadas de decisiones políticas, así que hay que tomar decisiones políticas distintas", afirma Brown Solá. "Ese cambio es posible... Eso implica tomar decisiones distintas y ahora es el mejor momento, es un punto de quiebre para nuestras sociedades o permitimos que se consoliden estas oligarquías o avanzamos hacia sociedades más democráticas que reduzcan y pongan límites al poder de los mil millonarios".
El caso de México
En México, a pesar de los avances en salario mínimo y programas sociales, el país enfrenta los niveles más altos de concentración de riqueza de las últimas décadas. Según Brown Solá, este aumento se debe en gran medida a unas cuantas fortunas, como la de Carlos Slim, quien ha visto su riqueza aumentar exponencialmente en los últimos años.
La situación en México ilustra la urgencia de implementar medidas que reduzcan la desigualdad y promuevan una distribución más justa de la riqueza. La necesidad de impuestos progresivos, que permitan financiar programas sociales y servicios públicos de calidad, cobra relevancia en este contexto.
En conclusión, la creciente concentración de riqueza en manos de unos pocos plantea un desafío a la democracia y al bienestar social. Es fundamental que los gobiernos adopten medidas para reducir la desigualdad económica, promover una distribución más justa de la riqueza y garantizar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. La implementación de impuestos progresivos a las grandes fortunas y herencias millonarias, así como la lucha contra la corrupción y la promoción de la transparencia en el sector público, son pasos cruciales en esta dirección.
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